La producción de textiles y confecciones en Perú ha comenzado el 2026 con un desempeño negativo, reflejando una caída del 7.9% en la producción de textiles y del 10% en la fabricación de prendas de vestir durante el primer trimestre. En total, ambos sectores han cerrado con una disminución cercana al 9%. Este panorama ha llevado a los fabricantes a replantear sus estrategias para la campaña de invierno, especialmente ante la inminente llegada del fenómeno de El Niño, que podría alterar las temperaturas frías típicas de esta temporada.

Martín Reaño, gerente del Comité Textil-Confección de la Sociedad Nacional de Industrias (SNI), ha indicado que las empresas están optando por confeccionar ropa de media estación y prendas más ligeras, con el objetivo de evitar el exceso de stock de ropa pesada que suele ser más costosa de producir. Este enfoque cauteloso se debe a la incertidumbre sobre la demanda, ya que las temperaturas aún no han alcanzado los niveles habituales de invierno, lo que ha llevado a una reducción de la capacidad de producción en las fábricas, que operan entre un 20% y un 30% de su capacidad instalada.

La presidenta de la Asociación Gamarra Emprende, Valeria Mezarina, ha destacado que, a pesar de que algunos días las temperaturas han bajado, la tendencia general es hacia un invierno menos intenso. Esto podría tener un impacto significativo en los márgenes de rentabilidad del sector, ya que la confección de prendas de invierno suele ser más rentable que la de ropa ligera. Por ejemplo, el costo de producción de una casaca puede ser de S/ 50, con un precio de venta de hasta S/ 120, mientras que un polo de verano cuesta alrededor de S/ 18 y se vende a un máximo de S/ 25.

Además de los desafíos climáticos, el contexto político también está influyendo en las decisiones de consumo e inversión en la industria textil. La incertidumbre sobre el futuro político ha llevado a muchas empresas a postergar decisiones importantes, aunque algunas inversiones ya están en marcha debido a contratos previamente firmados. El temor a nuevas legislaciones laborales más restrictivas podría afectar la flexibilidad necesaria para que las empresas crezcan y se adapten a las condiciones del mercado.

Por otro lado, el sector textil enfrenta una creciente competencia de importaciones de prendas de bajo costo, especialmente procedentes de Asia, que han reducido la participación de los confeccionistas peruanos en el mercado interno a solo un 15%. Ante esta situación, muchas empresas están buscando oportunidades en el mercado exterior, donde han comenzado a notar una ligera mejora en las exportaciones de textiles y confecciones en marzo, contrastando con el inicio complicado del año. Las expectativas de recuperación hacia la segunda mitad del año dependen en gran medida de la claridad política y la reactivación del consumo.