- La deuda de Surcos asciende a US$51.439.956, $27.971.346.688 y 5303 euros.
- Las ventas de la empresa cayeron un 24%, de $151.391 millones en 2023 a $114.741 millones en 2024.
- Más de la mitad de la deuda de Surcos está nominada en moneda extranjera, amplificando el impacto de la devaluación.
- El gasto por intereses alcanzó los $25.237 millones en 2024, con tasas cercanas al 97% anual.
- El efectivo de la empresa cayó de $10.236 millones a apenas $958 millones en un año, limitando su capacidad de pago.
- Surcos continúa operando dentro del concurso de acreedores y prevé presentar una propuesta hacia fin de año.
A más de un año de haber entrado en concurso de acreedores, la empresa Surcos enfrenta una situación financiera crítica, con una deuda verificada que asciende a US$51.439.956, $27.971.346.688 y 5303 euros. Un informe de la Sindicatura del proceso expone no solo el tamaño de la deuda, sino también las múltiples causas que llevaron a la empresa a esta crisis. La caída de la actividad se ha convertido en un factor determinante, con una disminución del 24% en las ventas, que pasaron de $151.391 millones en 2023 a $114.741 millones en 2024. Este retroceso se produce en un contexto complicado para el negocio de insumos agropecuarios, afectado por una sequía severa y cambios en la conducta de compra de los productores.
El informe detalla que la caída de la demanda de insumos agropecuarios se ha visto exacerbada por la crisis del sector y la falta de inversión, ya que los bajos rindes en campañas anteriores han dejado a los productores con menos margen para adquirir insumos. Además, la baja de los precios internacionales de productos como el glifosato ha llevado a los productores a ser más cautelosos en sus compras, optando por adquirir insumos de manera más puntual y en momentos específicos de la campaña. Esta nueva dinámica comercial ha afectado la previsibilidad de ingresos de la empresa, lo que se traduce en una menor capacidad de generar ingresos.
La situación financiera de Surcos es igualmente preocupante. La empresa presenta una estructura financiera exigente, con una alta dependencia del financiamiento y una fuerte concentración de deuda de corto plazo, lo que ha obligado a refinanciar compromisos de manera constante. En este esquema, los pasivos alcanzan niveles elevados, equivalentes a 3,6 veces el patrimonio, y más del 75% de la deuda vence en el corto plazo. Esta situación se agrava por la exposición al dólar, ya que más de la mitad de la deuda está nominada en moneda extranjera, amplificando el impacto de la devaluación y llevando a pérdidas financieras que rondan los $33.000 millones en 2024.
El costo financiero ha desbordado la capacidad de la empresa, con un gasto por intereses que alcanzó los $25.237 millones en 2024, debido a tasas cercanas al 97% anual. Este gasto absorbió prácticamente todo el resultado operativo, dejando a la compañía sin margen para sostener su estructura. La situación de liquidez es crítica, con el efectivo cayendo de $10.236 millones a apenas $958 millones en un año, lo que prácticamente elimina el margen para afrontar pagos inmediatos. El incumplimiento de un pagaré bursátil por US$500.000 a fines de noviembre de 2024 marcó el inicio del default y cerró el acceso al financiamiento.
A pesar de esta situación, la empresa continúa operando dentro del concurso y ha suspendido el pago de la deuda incluida en ese proceso. Esto significa que, aunque enfrenta una crisis significativa, la operativa habitual se mantiene activa mientras avanza la negociación con acreedores. Se prevé que la empresa presente una propuesta hacia fin de año, lo que podría ofrecer un camino hacia la reestructuración de su deuda y la recuperación de su actividad comercial. Los inversores deben estar atentos a cómo se desarrollan estas negociaciones y a la evolución del contexto del agro en Argentina, que sigue siendo incierto debido a factores climáticos y económicos.
Comentarios (0)
Inicia sesion para participar en la conversacion.