El Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) de Perú ha rechazado las especulaciones sobre un posible aumento del Impuesto Selectivo al Consumo (ISC). En un comunicado emitido recientemente, el MEF afirmó que no existen condiciones económicas o fiscales que justifiquen un incremento en este impuesto. Esta aclaración se produce tras una serie de comunicados de gremios empresariales que habían expresado su preocupación por un posible aumento del ISC, así como por la reducción del drawback de 3% a 1%, lo que podría tener un impacto significativo en diversos sectores de la economía.

Los indicadores económicos del país, según el MEF, muestran una evolución favorable. La actividad económica se está consolidando, con un crecimiento sostenido que se refleja en una recaudación tributaria positiva. Además, las cuentas fiscales siguen una trayectoria alineada con los objetivos de responsabilidad y sostenibilidad fiscal. Estos datos sugieren que la economía peruana está en un camino de recuperación y estabilidad, lo que podría ser un alivio para los sectores que temían un aumento en la carga tributaria.

Históricamente, el ISC ha sido un tema controvertido en Perú, ya que afecta directamente a productos de consumo masivo, como bebidas y alimentos. En el pasado, cambios en este impuesto han generado reacciones negativas tanto de consumidores como de productores. Por ejemplo, en 2018, un aumento en el ISC sobre bebidas alcohólicas y azucaradas provocó protestas de los sectores afectados, que argumentaban que tales medidas perjudicaban la competitividad y el empleo. La reciente respuesta del MEF parece estar diseñada para evitar un escenario similar, asegurando que no se implementarán cambios en el corto plazo.

Para los inversores, la estabilidad en la política fiscal es un factor clave. La negativa del MEF a aumentar el ISC podría ser vista como una señal de confianza en la economía peruana, lo que podría atraer inversiones tanto locales como extranjeras. Sin embargo, los sectores que habían anticipado un aumento del ISC podrían seguir enfrentando incertidumbre, especialmente si las condiciones económicas cambian. La situación fiscal del país, junto con la evolución de la actividad económica, será crucial para determinar el clima de inversión en los próximos meses.

A medida que avanzamos hacia el segundo semestre de 2026, será importante monitorear las decisiones fiscales del gobierno peruano y cómo estas pueden afectar a los diferentes sectores de la economía. La próxima reunión del MEF, programada para el 1 de julio, podría ofrecer más claridad sobre las políticas fiscales futuras y su impacto en el mercado. Los inversores deben estar atentos a cualquier anuncio que pueda surgir de esta reunión, así como a la evolución de los indicadores económicos que podrían influir en la política fiscal del país.