El mercado laboral peruano se enfrenta a un momento crítico debido a la proximidad de la segunda vuelta electoral, que podría influir significativamente en las decisiones de contratación de las empresas. Según Jorge Gamero, director general de ManpowerGroup para Perú y Chile, el indicador de contratación alcanzó un 37% en el primer trimestre de 2026, pero la incertidumbre política podría llevar a una disminución en este porcentaje. Gamero advierte que la estabilidad del mercado laboral tiene límites, y que los próximos meses serán una prueba importante para las expectativas empresariales.

La situación política en Perú ha sido históricamente inestable, pero el mercado laboral ha mostrado una notable capacidad de resiliencia. Sin embargo, Gamero señala que un entorno político incierto, independientemente de quién gane las elecciones, podría tener efectos adversos en otras variables económicas, como la volatilidad de la moneda y la reducción de nóminas por parte de las empresas. Hasta ahora, la inflación en Perú se mantiene entre las más bajas de la región, lo que ha contribuido a evitar ajustes salariales significativos, a diferencia de otros países latinoamericanos.

Un ejemplo interesante es el caso de Chile, donde la intención de contratación empresarial creció durante seis trimestres consecutivos tras un cambio de gobierno hacia una administración más liberal. Esto resalta cómo la política puede influir en la confianza empresarial y, por ende, en la generación de empleo. A pesar de este contexto favorable, Chile no ha alcanzado los niveles de contratación que Perú ha mantenido de manera relativamente estable en los últimos años, lo que pone de manifiesto la fortaleza del mercado laboral peruano.

Sin embargo, la escasez de talento calificado sigue siendo un problema estructural en Perú. Según la encuesta global de escasez de talento de ManpowerGroup, el 63% de los empleadores en Perú reportan dificultades para cubrir ciertas posiciones, una cifra que supera el promedio mundial. Esto se debe, en gran parte, a la aceleración tecnológica y a la falta de formación adecuada en los sistemas educativos. Gamero sugiere que los futuros profesionales deben orientarse hacia competencias digitales y ocupaciones menos susceptibles a la automatización, dado que la demanda ya no se limita a habilidades técnicas, sino que también incluye la capacidad de análisis y resolución de problemas complejos.

En este contexto, las empresas están cada vez más optando por desarrollar las capacidades de sus propios trabajadores a través de estrategias de upskilling y reskilling. Sin embargo, Gamero señala que en Perú, los costos de capacitación recaen casi en su totalidad sobre los empleadores, lo que puede ser un obstáculo en tiempos de ajuste presupuestario. La formación continua se ha vuelto una necesidad para mantener la empleabilidad, especialmente en un entorno donde la inteligencia artificial está avanzando rápidamente. Gamero enfatiza que los trabajadores en funciones administrativas repetitivas deben actuar con urgencia para adquirir nuevas habilidades, ya que sus puestos son los más susceptibles a ser reemplazados por la tecnología.

Mirando hacia el futuro, el tercer trimestre de 2026 será crucial para evaluar el impacto del proceso electoral en la confianza empresarial y, por ende, en el mercado laboral. Las empresas deberán adaptarse a un entorno cambiante y tomar decisiones informadas basadas en análisis de mercado y evaluaciones salariales. La capacidad de adaptación y la formación continua serán determinantes para enfrentar los desafíos que se avecinan, incluyendo la necesidad de cerrar brechas de talento y diversificar las fuentes de empleo en el país.