- Las lluvias alcanzaron hasta 82 mm en localidades como Pozo del Molle, un registro inusual para junio.
- La siembra de trigo en la zona núcleo avanzó al 45%, superando el promedio de los últimos cinco años.
- La Bolsa de Comercio de Rosario había reducido su proyección de siembra de trigo en 500.000 hectáreas antes de las lluvias.
- Las precipitaciones recientes podrían incentivar un aumento en la superficie sembrada de trigo, especialmente en Córdoba.
- El exceso de agua en algunas regiones está complicando la cosecha de soja y maíz, afectando la logística agrícola.
Las lluvias del fin de semana pasado sorprendieron a los productores argentinos, dejando acumulados que en algunas localidades superaron los 80 milímetros, una cifra inusual para esta época del año. Este fenómeno, resultado de una ciclogénesis que se formó sobre el Río de la Plata, ha mejorado las expectativas para la siembra de trigo, especialmente en el centro y norte del país. Aunque las precipitaciones fueron desiguales, con algunas áreas recibiendo apenas entre uno y cinco milímetros, el balance general es positivo, ya que las lluvias llegaron en un momento crítico para el cultivo.
La Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) había reportado que la siembra de trigo en la zona núcleo alcanzaba el 45% de la superficie prevista, superando en nueve puntos porcentuales el promedio de los últimos cinco años. Sin embargo, la continuidad de las labores dependía de nuevas lluvias en sectores donde la humedad comenzaba a ser insuficiente. Con la llegada de estas precipitaciones, los especialistas consideran que podría incentivarse una mayor superficie sembrada, especialmente en el sur de Córdoba, donde los productores están evaluando la posibilidad de sembrar más trigo.
El impacto de estas lluvias es significativo, dado que hace solo unas semanas la BCR había reducido su proyección de siembra de trigo para la campaña 2026/27 en 500.000 hectáreas, estimando un total de 6,6 millones de hectáreas. Este ajuste se debió principalmente al aumento en el costo de insumos como la urea y los márgenes económicos ajustados del cultivo. Sin embargo, la reciente disponibilidad de agua podría cambiar esta tendencia, ya que los especialistas han comenzado a recibir consultas de productores sobre la posibilidad de ampliar el área sembrada.
Desde la Bolsa de Cereales de Buenos Aires también se ha destacado el efecto positivo de las lluvias en el avance de la campaña de siembra. La buena oferta hídrica en el centro y norte del país ha permitido que la siembra alcance un récord del 32,4% del área proyectada al 3 de junio. Sin embargo, en algunas regiones, el exceso de agua ha complicado la cosecha de soja y maíz, lo que podría afectar la logística y los costos de producción. La finalización de la cosecha dependerá de un período de tiempo más estable que permita el drenaje de los excesos acumulados.
De cara a las próximas semanas, se anticipa que las condiciones seguirán siendo favorables para el avance de la siembra. Según pronósticos, se espera un predominio de condiciones más estables, con mayor presencia de sol y una reducción gradual de la humedad ambiental. Aunque podría haber cierta inestabilidad hacia el próximo fin de semana, no se prevén lluvias significativas. Este panorama sugiere que, si bien algunas áreas pueden haber recibido menos agua, la humedad disponible es suficiente para mantener el ritmo de siembra del cereal, lo que podría resultar en un año favorable para el trigo en comparación con el ciclo anterior.
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