- La caída del área sembrada con trigo se reduce a 350.000 hectáreas, mejorando las expectativas.
- La producción de trigo se estima en 20 millones de toneladas, superior a las proyecciones de mayo.
- El rendimiento promedio de trigo podría alcanzar los 30,5 qq/ha, un incremento respecto a estimaciones anteriores.
- La cosecha de soja se ajusta al alza a 51,5 millones de toneladas, con un rendimiento de 32,1 qq/ha.
- Los precios de la urea se han estabilizado entre 800 y 850 USD por tonelada, facilitando la fertilización.
- Las condiciones climáticas en otros países productores podrían influir en los precios del trigo a nivel internacional.
La reciente disminución en el precio de la urea, un fertilizante esencial para la producción agrícola, junto con condiciones hídricas favorables, ha generado un cambio positivo en las proyecciones para la siembra de trigo en Argentina. Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), se estima que la caída del área sembrada con trigo para la campaña 2026/2027 será de 350.000 hectáreas, en lugar de los 500.000 hectáreas que se anticipaban anteriormente. Esto significa que se sembrarán aproximadamente 6,82 millones de hectáreas, comparado con los 7,17 millones del año pasado.
En términos de producción, la BCR prevé que la cosecha de trigo alcanzará los 20 millones de toneladas, lo que representa una mejora respecto a las estimaciones de mayo, que hablaban de entre 18 y 19 millones de toneladas. Sin embargo, esta cifra sigue siendo significativamente inferior al récord de 29,5 millones de toneladas alcanzado en la campaña anterior. La mejora en las proyecciones se debe a la combinación de una reducción en los costos de fertilización y expectativas más optimistas sobre los precios del trigo, impulsadas por problemas climáticos en otros países productores como Estados Unidos, Francia y Australia.
La caída en el área sembrada se traduce en una disminución del 4,8% en comparación con el año anterior. A pesar de esto, el informe destaca un “mayor entusiasmo” entre los productores, que se refleja en una leve recuperación del hectareaje. Se espera que la aplicación de fertilizantes aumente, lo que podría llevar a un rendimiento promedio de 30,5 quintales por hectárea. Este rendimiento es superior al estimado anteriormente de 29 qq/ha, lo que sugiere que los productores están tomando medidas para optimizar la producción a pesar de los desafíos.
La BCR también ha ajustado al alza sus proyecciones para la cosecha de soja, que ahora se estima en 51,5 millones de toneladas, un aumento de 1,5 millones de toneladas respecto a las estimaciones de mayo. Este incremento se debe a una mejora en los rendimientos, que ahora se sitúan en 32,1 qq/ha, pese a una reducción de 335.000 hectáreas en el área sembrada. Este contexto de mejora en la producción de ambos cultivos podría tener implicaciones significativas para el sector agropecuario argentino, que es un pilar fundamental de la economía del país.
De cara al futuro, los productores y analistas estarán atentos a la evolución de los precios internacionales del trigo y la soja, así como a las condiciones climáticas que puedan afectar la cosecha. La próxima campaña de trigo comenzará en un contexto donde los precios de la urea se han estabilizado entre 800 y 850 USD por tonelada, lo que podría facilitar una mayor inversión en fertilización. Además, el clima será un factor determinante, ya que cualquier anomalía podría influir en los rendimientos esperados. Las proyecciones de producción se revisarán nuevamente en los próximos meses, a medida que se avance en la siembra y se obtengan datos más concretos sobre las condiciones del cultivo.
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