El mercado laboral argentino ha mostrado un nuevo deterioro en marzo, con la pérdida de 10.728 empleos asalariados registrados, lo que representa una caída mensual del 0,11%. Esta tendencia se suma a la alarmante cifra de más de 300.000 puestos de trabajo perdidos desde que Javier Milei asumió la presidencia. Además, se registraron 17.685 trabajadores independientes menos, lo que indica que tanto el sector privado como el público están enfrentando un retroceso significativo en la creación de empleo.

Desde noviembre de 2023 hasta marzo de 2026, se han cerrado 26.448 empresas, equivalentes al 5,2% del total registrado por la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT). En el último año, 14.203 empresas han cerrado, lo que representa una caída interanual del 2,8%. Este contexto de disminución de empresas empleadoras está generando un efecto dominó en el mercado laboral, donde la caída del empleo formal no parece encontrar un piso definitivo.

Los sectores más afectados por esta caída son el comercio, la industria manufacturera y el transporte. El comercio, que es el principal empleador privado del país, ha visto su nivel de trabajadores registrados caer a 1.229.599, el más bajo desde julio de 2024. La industria manufacturera también ha sufrido, con la destrucción de 5.043 puestos laborales en marzo y una baja interanual de 47.647 empleos, equivalente al 4,1%. Estos datos reflejan una debilidad generalizada en el mercado laboral argentino, donde las actividades que están perdiendo trabajadores concentran cerca del 49% de los puestos registrados.

A pesar de la caída en el empleo, hay un dato positivo en cuanto a los ingresos. La remuneración bruta promedio del sector privado alcanzó en marzo los $2,2 millones, con un incremento interanual del 31,6%. Sin embargo, esta mejora salarial se produce en un contexto donde el mercado laboral sigue perdiendo empleos y empresas, lo que plantea interrogantes sobre la calidad y sostenibilidad de la recuperación económica. El salario real promedio del empleo privado registrado creció un 1,3% respecto de marzo, pero la tendencia de pérdida de empleo sigue siendo preocupante.

Mirando hacia el futuro, es fundamental observar cómo se desarrollan las políticas económicas bajo la administración de Milei y su impacto en el mercado laboral. Con la caída de los monotributistas y la reducción de trabajadores autónomos, el panorama laboral podría seguir deteriorándose si no se implementan medidas efectivas para estimular la creación de empleo. Los próximos meses serán cruciales para evaluar si se puede revertir esta tendencia negativa y qué sectores podrían beneficiarse de un posible cambio en la política económica.