El cierre de empresas en Argentina ha alcanzado cifras alarmantes desde la llegada de Javier Milei a la presidencia. Según datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), entre noviembre de 2023 y febrero de 2026, se han perdido 24.437 empleadores, lo que representa una caída del 4,8% en el total de unidades productivas registradas. Esta disminución supera la registrada durante el peor momento de la pandemia de Covid-19, cuando se perdieron 21.405 empresas entre febrero de 2020 y septiembre de 2021.

En el último mes reportado, febrero de 2026, el total de empleadores se situó en 487.920, con una reducción de 257 firmas en comparación con el mes anterior. Esta tendencia de cierre de empresas se ha mantenido durante 17 meses consecutivos, y en términos interanuales, la caída alcanza las 13.163 empresas, lo que equivale a un 2,6% del total. La situación es particularmente crítica en sectores sensibles como el transporte y almacenamiento, que ha visto una reducción del 15,7% en el número de empresas, seguido por actividades inmobiliarias y de construcción, que han perdido casi el 12% y 9,6% de sus empresas, respectivamente.

A nivel regional, la situación es dispar. Neuquén es la única provincia que ha mostrado un saldo positivo en la cantidad de empleadores desde la asunción de Milei, con un incremento del 2,1%, impulsado por la actividad relacionada con Vaca Muerta y el sector hidrocarburífero. En contraste, provincias como La Rioja, Catamarca y Chaco han experimentado las caídas más pronunciadas, asociadas a su dependencia de sectores industriales y de construcción que están sufriendo debido a la falta de actividad económica.

Además de los cierres, se observa una desaceleración en la creación de nuevas empresas. La reducción del stock de empleadores no se debe únicamente a un aumento en las bajas, sino también a una menor “natalidad empresarial”. Esto significa que las aperturas de nuevas firmas no son suficientes para compensar las salidas habituales del sistema. Esta tendencia se refleja en el peor desempeño en la cantidad de empresas para los primeros 27 meses de mandato desde que existen registros comparables, con una caída acumulada del 4,8% bajo la gestión de Milei, superando las bajas observadas en administraciones anteriores.

El Gobierno argentino ha intentado relativizar la gravedad de esta situación, argumentando que el cierre de empresas coexiste con sectores en expansión. Según el Ministerio de Economía, la dinámica actual refleja una “reasignación de recursos” típica de un proceso de cambio económico. Sin embargo, los especialistas advierten que esta reestructuración no está acompañada por un crecimiento suficiente en otros sectores para compensar las pérdidas, lo que genera un panorama preocupante para el futuro del empleo y la inversión en el país. En este contexto, es crucial observar cómo se desarrollan las políticas económicas y si realmente se logra una mejora en la creación de empleo formal y en la atracción de nuevas inversiones.

A futuro, será importante monitorear la evolución de las cifras de empleo y la creación de nuevas empresas, especialmente en el contexto de las reformas laborales y fiscales que el Gobierno ha propuesto. La reunión entre la Unión Industrial Argentina (UIA) y el ministro de Economía, Luis Caputo, prevista para esta semana, podría ofrecer más claridad sobre las medidas que se implementarán para mejorar la competitividad y la situación del sector industrial en el país. Asimismo, la evolución de la inversión en sectores como la minería y la energía, especialmente en la Patagonia, será un indicador clave para evaluar la salud económica del país en los próximos meses.