- El SIMA ha comenzado paros parciales que afectan la producción de medicamentos en Uruguay.
- Las negociaciones salariales llevan cinco meses sin avances significativos, lo que ha llevado al sindicato a intensificar sus acciones.
- El sindicato reclama un incremento real de salarios, argumentando que la industria creció más del 17% en el último período de negociación colectiva.
- La jornada laboral actual es de 44 horas semanales, y el sindicato busca reducirla, argumentando que esto podría mejorar la productividad.
- El SIMA también exige un sistema de cuidados más robusto, incluyendo licencias remuneradas para el cuidado de familiares, que las empresas consideran insuficientes.
- A pesar del conflicto, el sindicato asegura que no hay afectación en el acceso a medicamentos esenciales para la población.
El Sindicato de la Industria del Medicamento y Afines (SIMA) ha comenzado a implementar paros parciales que están afectando la producción y distribución de medicamentos en Uruguay. Esta medida surge en el contexto de una negociación salarial que lleva cinco meses sin avances significativos. Los paros, que consisten en cuatro horas semanales de detención de actividades, se han concentrado principalmente en el sector logístico, donde el sindicato denuncia un aumento en la tercerización de tareas.
La secretaria general del SIMA, Zoya Franco, ha indicado que, aunque las medidas actuales no han generado desabastecimiento ni comprometido el acceso a tratamientos esenciales, el gremio no descarta la posibilidad de intensificar las acciones si no se logran avances en las negociaciones. Este miércoles, se llevará a cabo una nueva reunión entre las partes, y el resultado de este encuentro será crucial para determinar si el sindicato decide profundizar el conflicto, que podría incluir ocupaciones de lugares de trabajo.
En la mesa de negociación, existen tres puntos centrales que han generado fricciones: el aumento salarial, la reducción de la jornada laboral y un sistema de cuidados más robusto. En cuanto a los salarios, el sindicato solicita un incremento real de los ingresos, argumentando que la industria ha tenido un crecimiento superior al 17% en el último período de negociación colectiva. Sin embargo, las empresas han mostrado resistencia a otorgar aumentos que superen la inflación, lo que ha llevado a un estancamiento en las negociaciones.
La cuestión de la jornada laboral también ha sido motivo de conflicto. Actualmente, los trabajadores cumplen 44 horas semanales, aunque el cálculo del jornal se basa en 40 horas. El sindicato argumenta que una reducción de la jornada podría mejorar la salud y productividad de los trabajadores, basándose en experiencias previas durante la pandemia que no mostraron caídas en la producción. Además, el SIMA reclama licencias remuneradas para el cuidado de hijos y familiares, un aspecto que las empresas han propuesto de manera insuficiente, según el gremio.
A pesar del conflicto, el sindicato ha asegurado que hasta el momento no hay afectación en el acceso de la población a los medicamentos. Franco ha enfatizado que se mantendrán mecanismos para evitar que las medidas pongan en riesgo la salud pública. Con la próxima ronda de negociaciones a la vista, el SIMA ha advertido que, si no se logran avances, evaluará nuevas medidas para la semana siguiente, lo que podría intensificar la situación en el sector farmacéutico uruguayo y tener repercusiones en la región, incluyendo Argentina, donde el contexto de la industria farmacéutica también es sensible a cambios en la producción y distribución de medicamentos.
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