Entre febrero y abril de 2026, el tipo de cambio real (TCR) de Uruguay experimentó una mejora del 5,2% frente a los países de fuera de la región, impulsado principalmente por la depreciación del peso uruguayo. Este fenómeno se produjo en un contexto de flexibilización monetaria, donde las autoridades económicas decidieron reducir la tasa de política monetaria (TPM) en dos ocasiones: primero en enero y luego en marzo, llevándola a un nivel actual del 5,75%. Esta estrategia buscaba enfrentar la preocupación del gobierno por el tipo de cambio y su impacto en la competitividad del país.

El informe del Observatorio de la Coyuntura Económica de la Universidad Católica destaca que la depreciación del peso uruguayo fue el principal motor detrás de la mejora del TCR. Entre el 23 de enero y el 5 de junio, el dólar aumentó $3 en Uruguay, de los cuales $2,6 se atribuyen a la flexibilización monetaria y $0,4 al efecto de la guerra en Medio Oriente sobre el dólar estadounidense. Este incremento en el tipo de cambio ha permitido a Uruguay recuperar parte de su competitividad frente a mercados externos, aunque aún se encuentra en una posición desventajosa en comparación con Brasil y otros países.

En términos de competitividad cambiaria, el informe indica que Uruguay se encuentra un 2% por encima del promedio del TCR de los últimos 26 años en comparación con Argentina, pero está un 30% por debajo de Brasil y un 25% por debajo de los países fuera de la región. Esta situación resalta que, a pesar de la mejora reciente, Uruguay sigue siendo considerado un país caro en términos de dólares, lo que se debe a inconsistencias en las políticas económicas que han persistido durante años. La mejora del TCR fue más significativa en comparación con Argentina, donde el TCR aumentó entre un 18% y un 20%, y un 12% frente a Brasil.

Sin embargo, la tendencia positiva observada entre febrero y abril perdió impulso en mayo, cuando el TCR con la extra región retrocedió entre medio y un punto porcentual. A su vez, la competitividad frente a Argentina y Brasil mostró avances marginales, inferiores al 1%. Este cambio podría ser indicativo de un ajuste en las expectativas del mercado y la necesidad de monitorear de cerca la evolución de las políticas monetarias y fiscales en la región, especialmente en un contexto donde la inflación en Argentina sigue siendo elevada.

Para los inversores, la situación del tipo de cambio y la competitividad de Uruguay son factores clave a considerar. La depreciación del peso uruguayo y la reducción de tasas pueden generar oportunidades en el mercado de divisas, pero también implican riesgos asociados a la inflación y la estabilidad económica de la región. Con la próxima reunión del Comité de Política Monetaria programada para finales de junio, será crucial observar las decisiones que se tomen y su impacto en el TCR y en la competitividad del país en el contexto regional y global.