Ramón Méndez, ex director nacional de Energía de Uruguay, ha declarado que la búsqueda de petróleo en el país es una estrategia obsoleta y que, en lugar de ello, Uruguay debería enfocarse en atraer inversiones en energías renovables y economía sostenible. Según Méndez, la prospección de petróleo, aunque de bajo costo para el Estado, no es viable a largo plazo debido a los altos costos de extracción y la creciente competitividad de las energías renovables. Afirmó que, incluso si se encontrara petróleo, llevaría al menos diez años alcanzar una producción comercial, tiempo durante el cual la demanda mundial de petróleo podría haber disminuido significativamente.

Méndez destacó que el costo de extracción de petróleo en Uruguay podría ser de entre 40 y 50 dólares por barril, en comparación con los 5 a 6 dólares que cuesta extraer petróleo en Arabia Saudita. Esto plantea serias dudas sobre la competitividad del petróleo uruguayo en un mercado que se dirige hacia la sostenibilidad y la reducción de emisiones. Además, el ex director de Energía subrayó que las energías renovables están en constante disminución de costos, lo que las convierte en una opción más atractiva para el futuro energético del país.

La transición energética en Uruguay ha permitido reducir en 500 millones de dólares anuales el costo de producción de electricidad, aunque este ahorro no siempre se ha reflejado en las tarifas. El Estado uruguayo ha mantenido un ingreso significativo de la empresa eléctrica, lo que ha impedido que las tarifas bajen como podrían haberlo hecho. Esto ha generado un debate sobre la eficiencia y la gestión de los costos en el sector energético, donde la transformación tecnológica ha sido clave para mejorar la competitividad.

Méndez también criticó los subsidios a los combustibles fósiles, que, según el Fondo Monetario Internacional, ascienden a 1.4 billones de dólares anuales a nivel mundial. Este gasto representa un 7% del PIB global, lo que plantea interrogantes sobre la sostenibilidad de continuar apoyando un sector en declive. En este sentido, la prospección sísmica en Uruguay, que no tiene costo para el Estado, es vista como una estrategia de las empresas petroleras para mantener la narrativa de que el negocio sigue vivo, a pesar de las señales de que podría no ser rentable a largo plazo.

El ex director de Energía propuso que Uruguay debería posicionarse como un líder en la nueva economía sostenible, lo que podría atraer inversiones masivas en sectores como la agricultura sostenible y la producción de alimentos. Con un enfoque en la economía circular y modelos económicos innovadores, Uruguay podría convertirse en un ejemplo a seguir a nivel internacional. La reciente visita de una delegación de Albania para aprender sobre el modelo energético uruguayo es un claro indicativo de que el país tiene el potencial de ser un referente en la transición hacia energías limpias y sostenibles.

A medida que el mundo avanza hacia un futuro más sostenible, las decisiones que tome Uruguay en el ámbito energético serán cruciales. La búsqueda de petróleo podría ser vista como un retroceso, mientras que la inversión en energías renovables y sostenibles podría abrir nuevas oportunidades de crecimiento y desarrollo económico. Los inversores deben estar atentos a cómo se desarrollan estas políticas en el futuro, ya que podrían tener un impacto significativo en la economía uruguaya y en su atractivo como destino de inversión.