A principios de 2023, la diferencia de precios entre Argentina y Uruguay alcanzó un 40%, la más alta desde septiembre de 2024, según el Índice de Precios Fronterizos (IPF) elaborado por la Universidad Católica. Sin embargo, a partir de marzo, esta brecha comenzó a moderarse, estabilizándose en un 15% en mayo. Este cambio indica una tendencia a la paridad en los precios de ciertos productos, lo que podría influir en las decisiones de compra de los consumidores argentinos que cruzan la frontera en busca de mejores precios.

El IPF, que compara los precios de una canasta representativa de bienes transables entre Salto, Uruguay, y Concordia, Argentina, mostró que en mayo, algunos productos alimenticios y bebidas no alcohólicas llegaron a tener una diferencia mínima de solo 9% a favor de Argentina. De los 30 productos analizados, seis resultaron ser más económicos en Salto, incluyendo jamón cocido y carne picada. Este cambio en la dinámica de precios es significativo, ya que refleja un ajuste en la percepción de valor entre los consumidores de ambos países.

En el sector de bebidas alcohólicas y tabaco, la brecha también se ha reducido notablemente. En septiembre de 2023, la diferencia llegó a ser de 261% a favor de Argentina, pero en mayo de este año, se situó en un 27%. Esto sugiere que los consumidores están cada vez más atentos a las variaciones de precios, especialmente en productos como el whisky, que en algunos supermercados uruguayos se vendió a un 13% menos que en Argentina. Esta tendencia podría llevar a un cambio en los hábitos de compra, con más argentinos considerando opciones en Uruguay.

La paridad de precios en prendas de vestir y calzado también se ha vuelto notable, con una diferencia mínima de solo 1% a favor de Uruguay. Esto es un cambio significativo respecto a años anteriores, donde las diferencias eran más marcadas. Por ejemplo, en el calzado deportivo para hombres, Salto fue un 5% más barato que Concordia. Sin embargo, en otros artículos como jeans para mujeres, Argentina sigue siendo más competitiva, lo que indica que la competencia en este sector se intensifica.

Mirando hacia adelante, es crucial que los consumidores y operadores del mercado sigan de cerca la evolución de la inflación en Argentina y la estabilidad del tipo de cambio en ambos países. La inflación en Argentina sigue siendo elevada, lo que podría afectar la capacidad de los consumidores para comprar productos en el extranjero. Además, cualquier cambio en la política económica o en las tasas de interés podría influir en la dinámica de precios entre ambos países. La próxima medición del IPF será clave para entender si esta tendencia de reducción de la brecha se mantendrá o si habrá un nuevo ajuste en los precios.