La Dirección General Impositiva (DGI) de Uruguay ha anunciado la implementación de un nuevo sistema para las declaraciones de IVA, que incluirá formularios precargados y un mecanismo de colores para señalar discrepancias. Este sistema, que comenzará a aplicarse gradualmente desde octubre, busca facilitar el cumplimiento tributario y mejorar el control fiscal en tiempo real. Gustavo González, director de la DGI, explicó que la propuesta de declaración será la única vía de entrada para presentar la declaración, permitiendo a los contribuyentes modificar la información antes de validarla.

El sistema de colores funcionará como un semáforo, donde el verde indicará un alto grado de coincidencia entre la declaración presentada y la propuesta de la DGI, mientras que el amarillo y el rojo señalarán discrepancias crecientes. Esta medida se enmarca dentro de un esfuerzo más amplio por parte de la DGI para modernizar el proceso de declaración de impuestos, que ya había sido anticipado en 2025. La intención es que los contribuyentes puedan presentar sus declaraciones de manera más sencilla, a la vez que se implementan controles más efectivos durante el proceso de declaración.

La DGI comenzará este proceso con los contribuyentes No Cede, que son pequeñas y medianas empresas bajo el régimen general. Inicialmente, las declaraciones estarán disponibles para aquellos con cierre de balance en julio y agosto, y se espera que para febrero de 2027 se extienda a un total de 75,000 contribuyentes. Este enfoque no solo busca simplificar la carga administrativa para los contribuyentes, sino también optimizar la recaudación fiscal al reducir el margen de error en las declaraciones.

Desde el punto de vista de los inversores, esta medida puede tener implicaciones significativas. La modernización del sistema tributario podría facilitar el cumplimiento de las obligaciones fiscales, lo que a su vez podría mejorar la percepción de estabilidad en el entorno empresarial uruguayo. Además, la DGI ha indicado que las propuestas de declaración se basarán en datos de facturación electrónica, lo que podría aumentar la transparencia y la confianza en el sistema tributario.

A futuro, será importante monitorear cómo se implementa este sistema y su impacto en la recaudación fiscal. Las interacciones entre la DGI y los contribuyentes que presenten discrepancias significativas también serán un aspecto a observar, ya que podrían influir en la relación entre el fisco y el sector privado. La gradualidad del proceso sugiere que habrá tiempo para ajustar el sistema según la respuesta de los contribuyentes y la efectividad de los controles implementados.