- Roberto Sánchez lidera el conteo electoral con 50,3%, mientras que Keiko Fujimori tiene 49,7%.
- El sol peruano se depreció a S/3,51 por dólar, un aumento del 3,6% tras las elecciones.
- Se estima que el déficit fiscal podría alcanzar el 3% del PBI para 2027 si Sánchez gana.
- La confianza empresarial se mantendrá débil, limitando la recuperación de la inversión privada.
- Las proyecciones de crecimiento de la inversión podrían revisarse a la baja desde el 3,1% interanual.
Las elecciones presidenciales en Perú han dejado a la economía en un estado de incertidumbre, con los mercados financieros reaccionando negativamente ante la posibilidad de un cambio en la dirección política del país. Según los últimos informes, el candidato de izquierda Roberto Sánchez, del partido Juntos por Perú, ha obtenido un 50,3% de los votos en el conteo rápido, mientras que la candidata de derecha Keiko Fujimori, del partido Fuerza Perú, se encuentra muy cerca con un 49,7%. Sin embargo, con el 93% de las actas contabilizadas, Fujimori mantiene una ligera ventaja con un 50,1% de los votos, lo que sugiere que el resultado final podría tardar hasta principios de julio en ser oficializado.
La incertidumbre política ha llevado a una reacción negativa en los mercados, donde el sol peruano se depreció a S/3,51 por dólar, un aumento del 3,6% respecto a los niveles previos a las elecciones. Este tipo de reacción es común en situaciones donde los resultados electorales son reñidos y generan dudas sobre la estabilidad futura del gobierno. La falta de claridad sobre quién asumirá la presidencia y las políticas que implementará ha llevado a los inversores a adoptar una postura cautelosa.
El informe de Oxford indica que, si se confirma la victoria de Sánchez, la economía peruana podría enfrentar un aumento en el riesgo fiscal. Se estima que las propuestas de Sánchez podrían ampliar el déficit fiscal en aproximadamente un punto porcentual, llevándolo cerca del 3% del PBI para 2027, superando el objetivo del 2% establecido por el gobierno actual. Esta situación podría desencadenar una disminución en la confianza empresarial, lo que limitaría la recuperación de la inversión privada en el país.
La confianza empresarial ya se encuentra debilitada y se espera que continúe así durante el año, lo que podría llevar a una revisión a la baja de las proyecciones de crecimiento de la inversión. Originalmente, se esperaba un crecimiento del 3,1% interanual, pero las condiciones actuales sugieren que este pronóstico podría ser demasiado optimista. La incertidumbre política y económica podría hacer que los inversores se mantengan al margen, afectando negativamente el flujo de capital hacia el país.
A medida que se acercan las fechas clave para la confirmación de los resultados electorales, los inversores deben estar atentos a las reacciones del mercado y a cualquier indicio de cómo se formará el nuevo gobierno. La situación en Perú no solo afecta a los mercados locales, sino que también puede tener repercusiones en la región, especialmente en países como Argentina, que podrían verse influenciados por el clima de inversión en su vecino del norte. Las decisiones políticas que se tomen en Perú en las próximas semanas serán cruciales para determinar el rumbo económico del país y su impacto en los mercados regionales.
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