Las exportaciones peruanas alcanzaron un total de US$35.907 millones en los primeros cuatro meses de 2026, lo que representa un incremento del 36,1% en comparación con el mismo periodo del año anterior, cuando se registraron US$26.382 millones. Este crecimiento se debe principalmente al aumento en los volúmenes y precios de minerales clave como el cobre, oro y plomo, según el Centro de Investigación de Economía y Negocios Globales de la Asociación de Exportadores (CIEN-ADEX).

Los envíos tradicionales, que incluyen principalmente minerales, sumaron US$28.760 millones, lo que equivale a un aumento del 47,6% y representa el 80,1% del total de las exportaciones. Por otro lado, las exportaciones no tradicionales, que abarcan productos como agroindustriales y manufacturas, alcanzaron US$7.146 millones, con un crecimiento más modesto del 3,6%. Este contraste entre los sectores tradicionales y no tradicionales pone de manifiesto la dependencia de la economía peruana en la minería, especialmente en un contexto donde otros sectores enfrentan desafíos significativos.

Al analizar los sectores, se observa que seis de los quince analizados tuvieron resultados negativos en el periodo de enero a abril. Entre ellos, la joyería sufrió una caída del 77,3%, mientras que la metalmecánica y confecciones también mostraron descensos significativos de 22,8% y 7,6%, respectivamente. En abril, sectores como la pesca y acuicultura, así como la metalmecánica, también se vieron afectados, lo que indica que no todos los segmentos de la economía están beneficiándose del auge de las exportaciones minerales.

El presidente de Adex, César Tello Ramírez, enfatizó la importancia de que el próximo gobierno peruano se enfoque en la reactivación de la inversión privada y el desarrollo de infraestructura. Resaltó que problemas estructurales como la informalidad y la falta de estabilidad jurídica limitan el crecimiento económico del país, que podría superar el 6% anual si se abordan adecuadamente. Este contexto es crucial para los inversores, ya que la estabilidad política y económica influye directamente en la confianza del mercado y en las decisiones de inversión.

De cara al futuro, es esencial que los actores económicos y políticos mantengan un enfoque en la competitividad y la facilitación de la actividad empresarial. Las elecciones y el proceso de transición gubernamental en Perú serán momentos clave a monitorear, ya que cualquier cambio en la política económica podría afectar las proyecciones de crecimiento y el desempeño de las exportaciones. Además, la relación comercial con países como China, que representa el 46,6% de las exportaciones peruanas, será un factor determinante en el desarrollo económico del país en los próximos meses.