La liquidación de divisas por parte del sector agroexportador argentino experimentó un notable incremento del 23% en abril en comparación con marzo, alcanzando los US$ 2.495 millones. Este aumento se traduce en un ingreso adicional de US$ 463 millones, impulsado principalmente por la incorporación de la soja al circuito comercial y el sólido desempeño de las exportaciones de maíz y girasol. Sin embargo, a pesar de este salto mensual, el primer cuatrimestre del año cerró con una caída del 11% en el ingreso total de divisas, que se ubicó en US$ 7.667 millones.

El presidente de la Cámara de la Industria Aceitera y el Centro de Exportadores de Cereales (Ciara-CEC), Gustavo Idígoras, atribuyó esta disminución a los efectos del anticipo de divisas del año anterior, cuando se suspendieron las retenciones. Este fenómeno se reflejó en los ingresos de marzo, pero abril mostró una recuperación que podría continuar en los próximos meses. Idígoras anticipó que a partir de mayo se espera una recuperación significativa, lo que podría llevar a superar los niveles del año pasado.

El aumento en la liquidación de divisas en abril se debe en gran medida a la excelente performance en las exportaciones de maíz y girasol, así como a la llegada masiva de camiones cargados con soja a los puertos. Entre el lunes y el jueves de la semana pasada, se registraron 23.056 camiones en las terminales portuarias de Rosario, de los cuales 16.026 transportaban soja. Este incremento es notable, ya que se pasó de un promedio de entre 3.000 y 4.000 camiones diarios, mayormente de maíz, a más de 6.000 camiones por día.

Las proyecciones de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BdeC) sugieren que las exportaciones del complejo oleaginoso podrían alcanzar los US$ 21.258 millones, lo que representaría un aumento del 2,86% respecto al ciclo anterior, equivalente a unos US$ 591 millones más. Sin embargo, se espera una fuerte caída del 35% en los envíos de poroto de soja, con ingresos estimados en US$ 3.199 millones, lo que implica una merma de US$ 1.733 millones. En contraste, las exportaciones de harina y aceite de soja están proyectadas para crecer significativamente.

En cuanto al maíz, el ritmo de embarques entre marzo y abril alcanzó niveles históricos, con despachos de 10,3 millones de toneladas, un 54% más que en el mismo período del ciclo anterior. La Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca estima una producción nacional de maíz de 67,6 millones de toneladas, lo que permitiría proyectar exportaciones por 44 millones de toneladas en el ciclo comercial actual. Esto representa un volumen significativo que podría influir en la balanza comercial del país y, por ende, en la cotización del dólar en el mercado local.

Por el lado del girasol, las declaraciones juradas de ventas al exterior en el primer cuatrimestre ya superan el millón de toneladas, con una proyección total para la campaña de 1,1 millones de toneladas, lo que implica un aumento considerable en comparación con campañas anteriores. Este crecimiento en las exportaciones de productos agropecuarios es fundamental para la economía argentina, que depende en gran medida de los ingresos por exportaciones para estabilizar su situación financiera y fortalecer sus reservas de divisas.