- La morosidad empresarial en Brasil alcanzó un 2,75% en marzo de 2026, más del doble que en 2020.
- Los spreads de las debêntures se redujeron de 269 a 163 puntos básicos sobre el CDI entre 2023 y 2026.
- El stock de crédito privado creció de R$ 1,27 billones en 2023 a R$ 2,17 billones en 2026.
- La oferta de debêntures en el mercado secundario cayó de R$ 296 mil millones a R$ 236,1 mil millones en el primer trimestre de 2026.
- Se proyecta que la tasa Selic se mantenga en un 14% para 2026, complicando el proceso de desalavancaje de las empresas.
El mercado de crédito privado en Brasil enfrenta una situación contradictoria. A pesar de que la tasa de morosidad de las empresas ha aumentado, alcanzando un 2,75% en marzo de 2026, los spreads de las debêntures han disminuido significativamente. Según datos, el spread promedio de estas debêntures pasó de 269 puntos básicos sobre el CDI en junio de 2023 a solo 163 puntos básicos en enero de 2026. Este fenómeno ha llevado a los gestores a cuestionar la viabilidad de aceptar menores rendimientos en un contexto de creciente riesgo crediticio.
La entrada masiva de capital en el mercado de renta fija ha sido un factor clave en esta compresión de spreads. Desde 2023, el stock de crédito privado en Brasil creció de R$ 1,27 billones a R$ 2,17 billones en marzo de 2026. Sin embargo, este aumento en la oferta no ha sido acompañado por una mejora en la calidad crediticia de los emisores. De hecho, el número de empresas en recuperación judicial ha alcanzado niveles récord, lo que indica un deterioro en la salud financiera de muchas compañías. Este contraste entre la oferta de crédito y la calidad de los emisores ha generado una distorsión en el mercado, que ahora comienza a corregirse.
Los gestores de fondos, como Eduardo Furuie de Nexa Finance, advierten que los inversores deben reevaluar sus estrategias. La expectativa de que la tasa Selic se mantenga alta por más tiempo ha llevado a un cambio en la percepción del riesgo. La Selic, que se proyecta en un 14% para 2026, ha dificultado el proceso de desalavancaje de las empresas, lo que a su vez afecta su capacidad para cumplir con sus obligaciones financieras. Este entorno de tasas elevadas podría llevar a una mayor selectividad en las inversiones en crédito privado.
La reciente caída en la oferta de debêntures en el mercado secundario, que pasó de R$ 296 mil millones en el cuarto trimestre de 2025 a R$ 236,1 mil millones en el primer trimestre de 2026, es un indicativo de que los inversores están comenzando a ajustar sus expectativas. A pesar de que los spreads han comenzado a abrirse, lo que podría ofrecer oportunidades de inversión, los gestores como Rodrigo Mendonça de Valora Investimentos creen que esto no representa una crisis sistémica, sino más bien un ajuste técnico del mercado.
Mirando hacia el futuro, es crucial que los inversores se enfoquen en la calidad del riesgo que están asumiendo. La búsqueda de retornos por encima del CDI podría dar paso a un análisis más detallado de las estructuras de deuda y de los emisores. Con la Selic proyectada en niveles altos, los inversores deben estar preparados para un entorno de crédito más desafiante, donde la selectividad y el análisis de riesgo serán fundamentales para la toma de decisiones de inversión.
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