Durante el World Mining Congress 2026, celebrado en Lima, se presentó un diagnóstico preocupante sobre la minería peruana, especialmente en el sector del cobre. Marna Cloete, presidenta y CEO de Ivanhoe Mines, destacó que Perú ha perdido su posición en el mapa global de producción de cobre, siendo superado por la República Democrática del Congo, que se ha consolidado como el segundo mayor productor mundial. Esta situación es respaldada por el U.S. Geological Survey, que desde 2023 posiciona al Congo detrás de Chile en la producción de cobre, relegando a Perú al tercer lugar. Este cambio se atribuye a iniciativas como el proyecto Kamoa-Kakula, que ha impulsado significativamente la producción en el Congo.

Cloete subrayó que las dificultades para desarrollar proyectos mineros en Perú son una de las principales razones detrás de esta pérdida de competitividad. La percepción negativa de la minería como una actividad contaminante y las barreras burocráticas han dificultado la ejecución de proyectos, incluso los más básicos. Además, la falta de financiamiento para proyectos de exploración desde cero (greenfield) agrava la situación, lo que limita las oportunidades de crecimiento en el sector. La CEO de Ivanhoe también enfatizó la importancia de contar con una fuerza laboral local capacitada, ya que depender exclusivamente de expertos extranjeros no es viable para el éxito de estos proyectos.

Por otro lado, Iván Arriagada, CEO de Antofagasta PLC, resaltó las ventajas que aún posee la región, especialmente Perú y Chile, que juntos representan el 40% de la producción mundial de cobre. Antofagasta tiene planes ambiciosos para aumentar su producción en un 30% para 2030, lo que incluye la expansión de sus instalaciones en Chile y la incorporación de nuevas tecnologías. Sin embargo, también reconoció que la caída en la ley del mineral requiere que se produzca más mineral para mantener la misma cantidad de cobre fino, lo que implica un aumento constante en la inversión.

Ambos ejecutivos coincidieron en que los plazos para la aprobación de proyectos son excesivos y que es fundamental mejorar la colaboración entre el Estado y el sector privado para acelerar estos procesos. Arriagada fue claro al señalar que la “permisología” es un cuello de botella crítico que debe ser abordado para permitir la expansión de proyectos en marcha. Sin una mejora en este aspecto, el potencial de crecimiento de la minería en Perú podría seguir viéndose comprometido.

A futuro, la situación de la minería en Perú dependerá de cómo se aborden estos desafíos. La necesidad de un marco regulatorio más ágil y favorable, así como de una mayor inversión en tecnología y capacitación local, será crucial para recuperar la competitividad en el sector. Los próximos años serán determinantes para ver si Perú puede revertir esta tendencia y recuperar su lugar en el mercado global del cobre, especialmente en un contexto donde la demanda de metales críticos sigue en aumento, impulsada por economías como la de China, que busca asegurar su acceso a estos recursos esenciales.