El Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) ha proyectado que los precios del petróleo y sus derivados experimentarán una reducción más rápida de lo anticipado, gracias a un reciente acuerdo entre Estados Unidos e Irán que asegura el tránsito seguro del crudo a través del estrecho de Ormuz. Este martes, el precio del crudo West Texas Intermediate (WTI), que sirve como referencia para el Perú, se cotizaba en aproximadamente US$ 72.69 por barril, una notable caída desde los picos de hasta US$ 96 que se registraron a principios de este mes. En marzo, el precio había alcanzado un máximo de US$ 119 por barril, lo que indica una tendencia a la baja significativa en el mercado internacional de petróleo.

En línea con las proyecciones del BCRP, las refinerías de Petroperú y Repsol han ajustado sus precios ex planta (mayoristas), mostrando variaciones a la baja en la mayoría de sus combustibles. Por ejemplo, el precio del diésel B5-S50 de uso vehicular en Lima se ha fijado en S/ 17.34 por galón, lo que representa una disminución del 5.40% respecto a la semana anterior. Por su parte, el diésel B5-S50 de uso industrial se ha establecido en S/ 18.91, con una reducción del 4.97%. Sin embargo, el gas licuado de petróleo (GLP) y los petróleos industriales no han seguido esta tendencia de caída, manteniendo precios más altos en comparación con los combustibles mencionados.

Si se comparan los precios actuales con los de principios de junio, se observa que el diésel ha disminuido un 1.41%, mientras que el gasohol premium y regular han caído un 4.46% y un 3.08%, respectivamente. No obstante, el GLP producido por Petroperú se comercializa a S/ 3.55 por kilogramo, un 11.07% más caro que a principios de junio, lo que sugiere que los precios no se están ajustando de manera uniforme en el mercado. En Lima, el precio mayorista del GLP de Repsol es de S/ 2.40 por kilogramo, lo que lo hace más competitivo que el de Petroperú.

La situación económica de Petroperú, que representa solo el 20% de la oferta de combustibles en el mercado local, está influyendo en su capacidad para reducir precios. Pedro Gamio, exviceministro de Energía, ha señalado que muchos comercializadores todavía tienen stocks de combustibles adquiridos a precios altos, lo que podría retrasar la percepción de las reducciones en los precios internacionales en el mercado local. Se espera que estas reducciones se reflejen en los precios al consumidor en un plazo de dos a tres semanas, a medida que se agoten los inventarios más antiguos.

En cuanto a la perspectiva futura, es importante monitorear la evolución del precio del petróleo en los próximos días, especialmente si continúa la tendencia a la baja. Si el precio del crudo sigue cayendo, podría desincentivar aún más las inversiones en exploración de hidrocarburos en Perú, un país que ya enfrenta desafíos en la sostenibilidad de sus reservas de petróleo y gas. La situación del GLP es particularmente crítica, ya que su precio no está disminuyendo al mismo ritmo que otros derivados del petróleo, lo que podría complicar aún más la situación para los consumidores en el corto plazo.