- Fictor busca reestructurar R$ 4,2 mil millones en deudas mediante un plan de recuperación judicial.
- La opción A del plan incluye un financiamiento DIP de hasta R$ 150 millones, con pagos priorizados para microempresas.
- La opción B propone un fondo que distribuirá cuotas a los acreedores en lugar de pagos en efectivo, con un 65% destinado a quirografarios.
- Abogados de acreedores critican el plan, calificándolo de intento de calote legalizado por el perdón del 95% de la deuda.
- La situación de Fictor se agrava tras un intento fallido de adquirir el Banco Master, lo que ha afectado la confianza en la empresa.
La empresa brasileña Fictor ha presentado un plan de recuperación judicial que incluye dos alternativas para el pago a sus acreedores. La primera opción contempla la obtención de un financiamiento de hasta R$ 150 millones bajo la modalidad DIP (debtor-in-possession), que se refiere a un tipo de préstamo destinado a empresas en proceso de recuperación. La segunda alternativa consiste en la creación de un fondo que distribuiría cuotas a los acreedores en lugar de realizar pagos en efectivo. Este plan fue protocolado el 23 de junio y es parte de un proceso que busca reestructurar una deuda total de R$ 4,2 mil millones reportada por la compañía en febrero de este año.
En el marco de la opción A, Fictor tendría un plazo de hasta 18 meses para asegurar el financiamiento DIP. Si logra captar los recursos, los pagos se realizarían en dos etapas, priorizando a microempresas y pequeñas empresas con un límite de R$ 8.000 por acreedor. Los acreedores quirografarios, que no tienen privilegios legales, recibirían pagos en una tabla regresiva que varía desde el 100% para créditos de hasta R$ 5.000 hasta un tope de R$ 23,7 mil para créditos entre R$ 55 mil y R$ 100 mil. Sin embargo, si el financiamiento no se obtiene dentro del plazo establecido, los acreedores que opten por esta modalidad sufrirían un desagio del 95% sobre sus créditos.
La opción B del plan se centra en la creación del llamado "Fondo Credores", que se destinaría a empresas y personas clasificadas como quirografarias, con garantías reales y microempresas. En este esquema, las tres clases de acreedores recibirían cuotas en lugar de pagos en efectivo, siendo que los quirografarios tendrían derecho al 65% de las cuotas, mientras que los acreedores con garantía real y las micro y pequeñas empresas recibirían el 10% cada uno. Fictor retendría el 25% restante para mantener sus operaciones. Este fondo se dividiría en seis estructuras, cada una enfocada en diferentes tipos de activos, incluyendo deudas vencidas y activos inmobiliarios.
El plan ha generado críticas por parte de algunos abogados que representan a los acreedores, quienes argumentan que las condiciones propuestas anulan prácticamente los derechos de los mismos. Un abogado que representa a un grupo de acreedores ha calificado la propuesta como un intento de "calote legalizado", dado que implica un perdón del 95% de la deuda y un inicio de pagos en un plazo de cinco años. Además, se cuestiona la legalidad de liberar a socios y avalistas de sus responsabilidades, lo que contradice el entendimiento del Tribunal Superior de Justicia de Brasil.
La situación de Fictor se agrava por su intento fallido de adquirir el Banco Master por R$ 3 mil millones, lo que llevó a una crisis de confianza y a la posterior liquidación del banco por parte del Banco Central. Este contexto de inestabilidad ha llevado a la empresa a buscar una reestructuración que, según sus representantes, es necesaria para preservar la continuidad de sus operaciones. Sin embargo, la aceptación del plan por parte de los acreedores será crucial para su éxito, y se espera que la respuesta a la propuesta se formalice en los próximos días.
Los inversores deben estar atentos a cómo se desarrollará este proceso, ya que la situación de Fictor podría tener implicaciones más amplias en el sector financiero brasileño. La reestructuración de deudas en empresas grandes puede influir en la confianza del mercado y en la disponibilidad de financiamiento para otras empresas en dificultades. Además, la respuesta de los acreedores y la posible intervención judicial podrían marcar el rumbo de futuras negociaciones en el ámbito de la recuperación empresarial en Brasil.
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