La reciente decisión del Banco Central de Brasil de mantener la tasa Selic en 14,25% ha generado un cambio significativo en el mercado de crédito privado. A pesar de que las proyecciones apuntan a una ligera reducción a 14% para finales de 2026, los inversores están priorizando la protección sobre la búsqueda de rentabilidad. En este contexto, los Fondos de Inversión en Derechos Creditórios (FIDCs) han comenzado a captar la atención de los gestores de fondos, quienes destacan su capacidad para ofrecer rendimientos superiores a las debêntures de alta calidad, al tiempo que proporcionan mecanismos de protección ante el aumento de los riesgos corporativos.

Los datos de la Asociación Brasileña de Entidades de Mercados Financieros y de Capitales (Anbima) revelan que, hasta mayo de 2026, las emisiones en el mercado de capitales alcanzaron los R$ 283 mil millones, con R$ 47 mil millones solo en ese mes. Las debêntures lideraron las captaciones con R$ 26,6 mil millones, seguidas por los FIDCs que lograron R$ 5,3 mil millones. Este crecimiento en el mercado de crédito privado se produce en un entorno donde los spreads de las debêntures han sido comprimidos, lo que ha llevado a muchos inversores a reconsiderar su estrategia de inversión.

La compresión de spreads en el crédito privado ha sido notable, con el spread promedio de las debêntures cayendo de 269 puntos base en junio de 2023 a 163 puntos base en enero de 2026. Sin embargo, este fenómeno se ha dado en un contexto de deterioro de los indicadores de crédito, donde la cantidad de empresas en mora ha aumentado un 45% desde 2020, alcanzando 8,9 millones en diciembre de 2025. Esto ha llevado a una reevaluación de los riesgos asociados a las inversiones en debêntures, lo que ha impulsado a algunos gestores a diversificar hacia los FIDCs, que ofrecen una estructura más robusta y diversificada.

Los FIDCs permiten a los inversores acceder a una cartera de activos que incluye cientos o miles de recibos, lo que reduce el riesgo asociado a la quiebra de una única empresa. Además, estos fondos suelen tener diferentes clases de cuotas, lo que proporciona una capa adicional de protección para los inversores. En un entorno donde la inadimplencia está en aumento, la estructura de los FIDCs se convierte en un atractivo importante, ya que las pérdidas afectan primero a las cuotas subordinadas, dejando a las cuotas senior en una posición más segura.

Con la Selic proyectada para mantenerse alta por un período prolongado, los inversores deben ser cautelosos al seleccionar sus activos. La expectativa de que las tasas de interés no bajen rápidamente implica que el enfoque debe ser más selectivo, priorizando la calidad estructural del riesgo. Los expertos sugieren que, aunque el crédito privado puede seguir ofreciendo rendimientos atractivos, es fundamental contar con una gestión profesional que garantice un seguimiento adecuado de los activos, especialmente en un mercado donde la información puede ser limitada. La recomendación es diversificar, pero también buscar asesoría especializada para navegar en un entorno de creciente complejidad y riesgo.