El lanzamiento del Tesouro Reserva en Brasil ha generado un cambio significativo en el panorama de inversiones, especialmente en el sector inmobiliario. Este nuevo título, que permite inversiones a partir de R$ 1 y ofrece liquidez diaria, ha recaudado R$ 208 millones en sus primeros dos días de operación. Este movimiento marca una competencia directa con la tradicional caderneta de ahorro, que ha sido la opción preferida de los brasileños durante décadas.

Históricamente, la caderneta de ahorro ha dominado el mercado, pero ha visto una disminución en su atractivo. Según datos de la Asociación Brasileña de Entidades de Mercados Financieros y de Capitales (Anbima), su participación como destino de recursos cayó del 26% en 2022 al 22% en 2025. Además, desde enero de 2021, solo 15 de los 64 meses han registrado entradas positivas, lo que indica una tendencia de salida de recursos. Esto se debe en gran parte a los bajos rendimientos de la caderneta, que actualmente ofrece un interés de 6,17% más la tasa referencial (TR) de 0,5%, muy por debajo de la Selic, que se encuentra en 14,50%.

El impacto de esta competencia se extiende al mercado inmobiliario, que depende en gran medida de la caderneta para su financiamiento. Expertos como José Urbano Duarte, consultor y ex-vicepresidente de Habitación de la Caixa, advierten que la pérdida de recursos en la caderneta podría amenazar la estructura de financiamiento del mercado habitacional de clase media. La Asociación Brasileña de Entidades de Crédito Inmobiliario y Poupança (Abecip) reconoce que el Tesouro Reserva tiene atributos competitivos, pero aún es pronto para evaluar su impacto en el financiamiento inmobiliario.

La caderneta ha sido una fuente de financiamiento más económica en comparación con el mercado de capitales. Sin embargo, la estabilización de la caderneta en R$ 750 mil millones desde mayo de 2020 ha llevado a un cambio en la composición de las fuentes de financiamiento. Actualmente, el 28% del financiamiento proviene de la caderneta, mientras que el 39% proviene de instrumentos del mercado de capitales como LCIs, CRIs y LIGs. Esta tendencia podría encarecer el financiamiento inmobiliario, ya que los bancos tendrían que recurrir a fuentes más costosas.

A pesar de estos desafíos, se proyecta un crecimiento en el crédito inmobiliario en 2026, con un aumento del 16% después de un avance del 3% en 2025. La expectativa es que la reducción de la Selic impulse la demanda por financiamientos. Además, el Gobierno Federal ha implementado medidas para liberar parte del compulsorio, lo que podría aumentar la capacidad de concesión de crédito inmobiliario. Sin embargo, la transición hacia un financiamiento más dependiente del mercado de capitales podría resultar en tasas de interés más altas, afectando el acceso a la vivienda para muchos brasileños.

En resumen, el Tesouro Reserva representa un cambio en el paisaje financiero brasileño, desafiando la hegemonía de la caderneta de ahorro y potencialmente alterando el financiamiento del sector inmobiliario. Los inversores deben estar atentos a cómo esta competencia afectará las tasas de interés y la disponibilidad de crédito en el futuro cercano.