El sector de proteínas en Brasil está atravesando un cambio significativo, evidenciado por el aumento en las tasas de los Certificados de Recebibles del Agronegócio (CRAs) de algunas de las principales empresas frigoríficas, como JBS, MBRF y Minerva. En las últimas semanas, los inversores han comenzado a exigir tasas de interés más altas, reflejando una mayor percepción de riesgo en el financiamiento de estas compañías. En poco más de dos meses, los spreads de los CRAs han aumentado en aproximadamente 1,2 puntos porcentuales, lo que indica que los inversores están ajustando sus expectativas de rentabilidad ante un panorama más incierto.

Este aumento en los spreads es significativo, ya que la diferencia entre los intereses del crédito privado y los títulos públicos ha superado la media histórica de 0,7 puntos porcentuales. La razón detrás de esta revaluación se encuentra en la dinámica del mercado de la carne, donde la oferta de ganado está comenzando a restringirse. Según analistas del Itaú BBA, el ciclo de la pecuaria bovina en Brasil está en un punto de inflexión, con un encarecimiento del ganado que impacta directamente en las márgenes de las empresas frigoríficas.

En el primer trimestre de 2026, los frigoríficos enfrentaron un entorno adverso, con precios del ganado en aumento y una apreciación del real que afectó negativamente los ingresos por exportaciones. Esto resultó en una compresión de márgenes, especialmente en el segmento de carne bovina. A medida que la disponibilidad de ganado disminuye, los costos de producción aumentan, lo que podría llevar a una reducción en la rentabilidad de las empresas del sector.

Además, el contexto internacional también presenta desafíos. En Estados Unidos, el rebaño bovino se encuentra en niveles mínimos, y la recuperación se espera que sea lenta, lo que podría mantener presionadas las márgenes en el corto plazo. Por otro lado, la China, principal destino de las exportaciones de carne brasileña, ha impuesto cuotas de importación que limitan el volumen que puede ser enviado, lo que añade una capa adicional de incertidumbre sobre los precios y la demanda.

A pesar de estos desafíos, el Itaú BBA señala que las empresas como JBS y MBRF mantienen una posición de liquidez robusta y un perfil de vencimiento de deudas que les otorga flexibilidad para enfrentar este nuevo ciclo. Aunque las tasas más altas y los precios más bajos de los CRAs pueden atraer a algunos inversores dispuestos a asumir riesgos, es crucial que los interesados en el sector de proteínas evalúen cuidadosamente su tolerancia al riesgo, dado que el crédito privado, aunque se considera renta fija, puede presentar volatilidad en los precios y riesgos asociados al emisor.