- Las retenciones para el trigo y la cebada bajarán del 7,5% al 5,5% en junio de 2026.
- Las retenciones para la soja se reducirán del 24% al 15% entre 2027 y 2028.
- El costo fiscal de las reducciones se estima en 32 millones de dólares en 2026 y 1.200 millones en 2028.
- Las retenciones para la industria comenzarán a bajar en julio de 2025, alcanzando cero en junio de 2027.
- El gobierno revisará los impuestos distorsivos cada 15 días para evaluar futuras reducciones.
El ministro de Economía, Luis Caputo, anunció en una conferencia de prensa los detalles de la reducción de las retenciones a las exportaciones, una medida que busca reactivar el sector agroindustrial argentino. A partir de junio de 2026, las retenciones para el trigo y la cebada disminuirán del 7,5% al 5,5%. En el caso de la soja, se implementará un recorte gradual que llevará el actual 24% a un 15% para 2028, con reducciones de 0,25 puntos porcentuales anuales en 2027 y 0,5 puntos en 2028. Esta estrategia se enmarca dentro de un esfuerzo más amplio del gobierno para revisar y eliminar impuestos considerados distorsivos para la economía.
Además de las medidas para el sector agropecuario, el gobierno también anunció cambios para la industria, donde las retenciones comenzarán a bajar en julio de 2025, alcanzando cero en junio de 2027. Los sectores automotriz, petroquímico, y de maquinaria se beneficiarán de estas reducciones, que comenzarán con una baja de 0,375 puntos porcentuales. La eliminación de estos impuestos es vista como crucial para mejorar la competitividad de los productos argentinos en el mercado internacional, según el secretario de Comercio, Pablo Lavigne.
El impacto fiscal de estas medidas es significativo. Se estima que el costo fiscal será de aproximadamente 32 millones de dólares en 2026, 415 millones en 2027 y alcanzará los 1.200 millones en 2028. Este costo se evaluará periódicamente, cada 15 días, para determinar la viabilidad de futuras reducciones. La administración de Javier Milei ha dejado claro que la prioridad es mantener un equilibrio fiscal, lo que limita la capacidad de recortes adicionales en el corto plazo.
Para los inversores, estas reducciones en las retenciones pueden tener un efecto positivo en la liquidación de divisas, especialmente en un contexto donde la economía argentina busca estabilizarse. La baja de impuestos podría incentivar a los productores a vender más, lo que a su vez podría mejorar la oferta de divisas en un país que ha enfrentado problemas de liquidez. Sin embargo, la implementación gradual de estas medidas sugiere que los beneficios no se verán de inmediato, y será crucial observar cómo reaccionan los mercados en los próximos meses.
A futuro, los inversores deben estar atentos a la evolución de la recaudación fiscal y cómo esto afecta la capacidad del gobierno para continuar con su agenda de reducción de impuestos. Las fechas clave son junio de 2026, cuando se implementará la primera reducción significativa para el trigo y la cebada, y julio de 2025, cuando comenzarán a bajar las retenciones para la industria. La forma en que estas medidas impacten la economía en general y la competitividad de los productos argentinos será un factor determinante para el clima de inversión en el país.
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