El presidente Javier Milei anunció una reducción de dos puntos porcentuales en los Derechos de Exportación (DEX) para el trigo y la cebada, que pasarán del 7,5% al 5,5% a partir de junio próximo. Esta medida se produce en un contexto de inicio de la campaña de siembra de ambos cultivos y en medio de un aumento en los costos de fertilizantes y combustibles. Aunque la reducción es vista como un gesto positivo, todavía está lejos de la eliminación total de las retenciones, un compromiso que Milei ha manifestado en varias ocasiones.

El impacto de esta medida es significativo, ya que se produce en un momento crítico para los productores agrícolas. La baja en los DEX es un alivio en un contexto donde los costos de producción han aumentado considerablemente. Según el consultor Teo Zorraquín, la reacción ha sido favorable, aunque con matices, ya que muchos esperaban una reducción más drástica. La medida también es un indicativo del compromiso del gobierno de Milei con el sector agropecuario, a pesar de que aún queda un largo camino por recorrer para alcanzar las retenciones cero.

Además de la reducción para trigo y cebada, el gobierno anunció un cronograma de disminución de los DEX para la soja, que comenzará en enero de 2027. La soja verá una reducción mensual de 0,25% hasta alcanzar una alícuota del 21% a fines de 2027, y luego una reducción más agresiva a partir de 2028. Esto implica que los productores de soja no verán una eliminación total de las retenciones durante el primer mandato de Milei, lo que ha generado críticas y expectativas encontradas entre los actores del sector.

Las reacciones del sector rural han sido variadas. Nicolás Pino, presidente de la Sociedad Rural Argentina, subrayó que el objetivo final debe ser la eliminación de las retenciones, mientras que Andrea Sarnari, presidenta de la Federación Agraria Argentina, calificó la reducción como positiva, pero insuficiente para la soja. En términos económicos, el impacto de la reducción de DEX podría mejorar el poder de pago de los exportadores, lo que se traduce en un aumento en la competitividad de los productos argentinos en el mercado internacional.

A futuro, el sector agropecuario argentino deberá estar atento a las decisiones políticas y económicas que se tomen en el país, así como a la evolución del contexto internacional, especialmente con respecto a las relaciones comerciales entre Estados Unidos y China. La próxima reunión del congreso anual de la Asociación de Maíz y Sorgo Argentino, donde se discutirá el potencial de estos cultivos, será un evento clave para observar cómo se posiciona el sector frente a estos cambios. La necesidad de políticas públicas que impulsen toda la cadena agroindustrial es un tema recurrente entre los líderes del sector, quienes miran con interés el modelo brasileño de crecimiento agrícola y tecnológico.