- El 60% de la liquidez de los hogares argentinos está en cuentas remuneradas, representando 6.000 millones de dólares anuales.
- El porcentaje de dinero en cuentas remuneradas creció casi ocho puntos porcentuales en 2025, superando el 60% de la liquidez total en pesos.
- La presión sobre el tipo de cambio podría intensificarse si los inversores deciden dolarizarse ante un cambio en el comportamiento del mercado.
- Los depósitos remunerados han crecido mientras que el dinero transaccional se ha mantenido estable, lo que indica un posible cambio en la tendencia.
- Si la inflación continúa superando las tasas de interés, la presión sobre el tipo de cambio podría aumentar significativamente.
Recientemente, se ha informado que el 60% de la liquidez de los hogares argentinos está depositada en cuentas remuneradas, lo que equivale a aproximadamente 6.000 millones de dólares anuales. Este fenómeno ha generado preocupación entre los economistas, quienes advierten sobre el riesgo de una dolarización masiva si el mercado percibe un atraso cambiario excesivo o una pérdida persistente del poder adquisitivo debido a la inflación. En el corto plazo, esta situación parece contener la presión sobre el tipo de cambio, pero los especialistas alertan que podría cambiar rápidamente.
El economista Damián Pierri ha señalado que el porcentaje de dinero en cuentas remuneradas ha crecido en casi ocho puntos porcentuales en 2025, superando el 60% de la liquidez total en pesos. Este aumento es significativo porque implica que el dinero en cuentas remuneradas está creciendo a un ritmo más rápido que la devaluación del peso. A pesar de la caída del crédito en términos reales y la ausencia de emisión de base, el diferencial de tasas está expandiendo los saldos remunerados en dólares, lo que podría tener implicaciones serias para la economía.
Por otro lado, Federico Glustein, otro economista consultado, ha destacado que, aunque en el corto plazo esta dinámica puede retrasar la presión devaluatoria, el verdadero riesgo surge si esta masa de pesos se convierte en una "posición de espera" para dolarizarse. Esto es especialmente preocupante dado que los pesos en cuentas remuneradas son altamente líquidos y pueden ser convertidos a dólares de manera rápida si los inversores perciben un cambio en el comportamiento del mercado. La última información sobre el M3 privado muestra que, aunque el dinero transaccional se ha mantenido estable, los depósitos remunerados han crecido, lo que podría ser un indicativo de un cambio en la tendencia.
Andrés Reschini, de F2 Soluciones Financieras, ha analizado el carry trade y ha señalado que, aunque las tasas de interés superan el ritmo de devaluación, esto no es necesariamente positivo. Muchos de esos pesos están colocados a rendimientos que no alcanzan a cubrir la inflación, lo que significa que, aunque los inversores están ganando en dólares, su poder adquisitivo se está erosionando. Si el mercado percibe que el tipo de cambio está demasiado atrasado, los inversores podrían decidir dolarizarse, lo que dispararía la demanda de divisas y podría llevar a una presión significativa sobre el tipo de cambio.
A futuro, es crucial monitorear cómo evoluciona esta situación, especialmente en el contexto de la política monetaria del Banco Central de la República Argentina (BCRA). Si el BCRA mantiene tasas de interés elevadas para evitar la migración de capitales hacia el dólar, esto podría estabilizar temporalmente la situación. Sin embargo, si la inflación continúa superando las tasas de interés, la presión sobre el tipo de cambio podría intensificarse. La clave estará en observar cómo se comportan los depósitos remunerados y si los inversores deciden finalmente dolarizarse en un contexto de incertidumbre económica y política.
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