El uso de los Fondos de Inversión en Derechos Creditórios (FIDCs) ha crecido significativamente en Brasil, en un entorno de tasas de interés elevadas y restricciones en el crédito bancario. Según datos de la autoridad monetaria, el crédito tradicional ha crecido entre un 5% y un 10% anual, mientras que el financiamiento a través de instrumentos de mercado de capitales, como los FIDCs, ha superado el 15% a 20% anual. Este cambio refleja una transformación en la forma en que las empresas brasileñas buscan financiamiento, priorizando alternativas más flexibles y menos dependientes de los bancos tradicionales.

El stock de crédito privado en Brasil ha alcanzado más de R$ 2,7 billones, que incluye debêntures, Certificados de Recebimiento de Ingresos (CRIs), Certificados de Recebimiento Agrícola (CRAs) y FIDCs. Este crecimiento es indicativo de un movimiento hacia estructuras de financiamiento que operan fuera del sistema bancario, lo que permite a las empresas acceder a liquidez inmediata mediante la transformación de sus cuentas por cobrar en capital. En este contexto, las empresas están cada vez más interesadas en crear FIDCs propios, lo que les otorga un mayor control sobre su financiamiento.

La estructuración de FIDCs propios permite a las empresas reunir sus cuentas por cobrar en un fondo y captar recursos directamente de los inversores, creando así una fuente recurrente de financiamiento basada en sus propias operaciones. Gabriel Padula, CEO del Grupo Everblue, señala que este modelo transforma la lógica del crédito, permitiendo a las empresas financiarse a partir de su flujo de ventas de manera estructurada y escalable. Esto no solo mejora la previsibilidad del flujo de caja, sino que también optimiza la gestión financiera de las empresas.

La digitalización de los procesos financieros y el surgimiento de plataformas especializadas han facilitado el acceso a estos instrumentos financieros, que anteriormente estaban reservados para grandes empresas. Ahora, las empresas de mediano tamaño, especialmente en el sector B2B, pueden beneficiarse de estas soluciones. Los activos que antes eran considerados simplemente como flujo operativo ahora se estructuran como instrumentos financieros, lo que permite generar liquidez y financiar el crecimiento de manera más eficiente.

A medida que el uso de FIDCs propios se consolida, es probable que se conviertan en una de las principales herramientas de financiamiento empresarial en Brasil en los próximos años. Las empresas que logran organizar sus cuentas por cobrar y estructurar sus operaciones de manera efectiva pueden reducir costos y escalar su crecimiento con mayor previsibilidad. Este cambio estructural en el mercado de crédito corporativo no solo impacta a las empresas brasileñas, sino que también puede influir en la dinámica de financiamiento en la región, incluyendo Argentina, donde las empresas podrían buscar modelos similares para mejorar su acceso al capital.