La Justicia de São Paulo ha aprobado el pedido de recuperación judicial del Grupo Toky, conocido por sus marcas Mobly y Tok&Stok, que enfrenta una deuda de R$ 1 mil millones. Esta decisión, tomada por la 3ª Vara de Falências e Recuperações Judiciais, se produce en un contexto de altas tasas de interés y un creciente endeudamiento de las familias brasileñas, lo que ha restringido las condiciones de crédito en el país. La compañía había presentado su solicitud el 12 de mayo, señalando que el escenario macroeconómico adverso había llevado a esta situación crítica.

El Grupo Toky opera con 63 tiendas físicas y emplea a 2.278 personas. No es la primera vez que la empresa enfrenta dificultades financieras; ya ha pasado por procesos de quiebra, reestructuraciones extrajudiciales y conflictos entre sus socios. Durante la pandemia de 2021, la situación se volvió aún más complicada, con interrupciones en el suministro de muebles que llevaron al cierre de 17 tiendas y a la reestructuración de R$ 339 millones en deudas bancarias en 2023. Este historial de crisis ha dejado a la empresa en una posición vulnerable, con una creciente presión sobre su balance.

La situación se agravó cuando una consultoría de tecnología, Domus Aurea, solicitó la quiebra de Tok&Stok debido a un impago de R$ 3,8 millones. Como resultado, la consultoría se convirtió en accionista del 5,48% de la compañía tras la conversión de su deuda. A pesar de las renegociaciones de deuda, la empresa no ha logrado estabilizarse. En agosto de 2024, Tok&Stok solicitó una recuperación extrajudicial para reestructurar su pasivo financiero, lo que llevó a la emisión de debêntures. Posteriormente, Mobly adquirió la compañía en apuros, formando así el Grupo Toky y cambiando su ticker a TOKY3.

Las tensiones internas no han cesado, ya que la familia Dubrule, fundadora de Tok&Stok, intentó recuperar el control de la empresa mediante una oferta pública de adquisición a un precio inferior al del mercado. Esta lucha por el control ha resultado en pérdidas significativas, con un impacto de R$ 41,6 millones en la última línea de ingresos del trimestre pasado. Además, la empresa ha logrado prorrogar el pago de sus debêntures hasta junio de este año, pero enfrenta otros desafíos, como el bloqueo de R$ 77 millones en cuentas por cobrar de tarjetas de crédito por parte del SRM Bank, lo que podría poner en riesgo su operatividad.

De cara al futuro, los inversores deben estar atentos a la evolución de la recuperación judicial y a cómo el Grupo Toky planea gestionar su deuda y reestructuración. La compañía necesitará un enfoque estratégico para atraer nuevos recursos y estabilizar sus operaciones. La situación del mercado en Brasil, caracterizada por altas tasas de interés y un entorno crediticio restrictivo, seguirá siendo un factor determinante en la capacidad del Grupo Toky para recuperarse y volver a la rentabilidad. Las próximas decisiones judiciales y la respuesta del mercado serán cruciales para determinar el rumbo de la empresa en los próximos meses.