- La morosidad familiar en abril alcanzó el 12,1%, el nivel más alto en 20 años.
- El coeficiente de morosidad del crédito a empresas se ubicó en 3,3% en abril.
- Más de 5,3 millones de deudores están en mora tardía, representando el 26,9% del total.
- La morosidad entre jóvenes de 18 a 30 años roza el 40%, reflejando un deterioro laboral.
- La irregularidad en la cartera de crédito a familias alcanza el 15,4% en el sistema financiero ampliado.
En abril de 2023, la morosidad de las familias argentinas se elevó al 12,1%, marcando el nivel más alto en más de dos décadas, según el Informe sobre Bancos del Banco Central de la República Argentina (BCRA). Este incremento de 0,5 puntos porcentuales respecto a marzo y de 8,4 puntos en comparación con el mismo mes del año anterior, representa el decimoctavo mes consecutivo de aumento en este indicador. La situación se agrava en un contexto donde el crédito se torna cada vez más escaso y costoso para los hogares argentinos.
La morosidad no solo afecta a las familias, sino que también se extiende al sector empresarial. En abril, el coeficiente de morosidad del crédito a las empresas alcanzó un 3,3%. Sin embargo, la probabilidad de default estimada (PDE) para el sector privado ha mostrado una leve disminución, ubicándose en 2,6%, lo que podría indicar una cierta estabilidad en el ámbito empresarial. A pesar de esto, el ratio de irregularidad del crédito al sector privado alcanzó un 7,3%, aumentando 5,1 puntos porcentuales interanuales y 0,3 puntos mensuales.
Un análisis más profundo revela que la irregularidad en la cartera de crédito a las familias se eleva hasta un alarmante 15,4% si se considera el sistema financiero ampliado. De los 19,8 millones de deudores en el país, más de 5,3 millones se encuentran en mora tardía, lo que representa un 26,9% del total. Este fenómeno es más pronunciado entre los jóvenes de 18 a 30 años, donde la morosidad roza el 40%, reflejando el deterioro laboral que enfrenta esta franja etaria. En contraste, el 19,2% de los deudores que solo tienen deudas con bancos son morosos, mientras que el ratio asciende al 28,9% entre aquellos que están endeudados únicamente con Fintech.
Para los inversores, esta situación plantea un riesgo significativo. La creciente morosidad puede afectar la rentabilidad de los bancos y, por ende, el rendimiento de sus acciones. Además, un aumento en la morosidad puede llevar a un endurecimiento en las condiciones de crédito, lo que podría impactar negativamente en el consumo y, en consecuencia, en el crecimiento económico del país. La capacidad de los bancos para gestionar esta morosidad será crucial en los próximos meses, especialmente en un entorno donde la inflación y la incertidumbre económica continúan siendo preocupaciones primordiales.
De cara al futuro, es importante monitorear cómo el BCRA y las entidades financieras reaccionan ante este aumento en la morosidad. La política monetaria y las decisiones sobre tasas de interés serán determinantes para el comportamiento del crédito en el país. Además, se deberá observar la evolución del empleo y los ingresos de los hogares, ya que estos factores son fundamentales para entender la capacidad de pago de las familias argentinas. La situación en Brasil y otros países de la región también podría influir en el contexto económico local, dado que cualquier cambio en las condiciones financieras regionales puede tener repercusiones en el mercado argentino.
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