- Textilana reportó pérdidas de $650 millones y una caída del 20% en su facturación.
- La empresa tiene deudas superiores a $5.200 millones, afectando su liquidez y operaciones.
- Las ventas físicas de Textilana cayeron un 22,4% en dos años, reflejando una disminución del consumo interno.
- Rosana y Sergio Todisco, hijos del fundador, también están en concurso preventivo por ser garantes de las obligaciones financieras.
- La crisis de Textilana se produce en un contexto de competencia desleal por parte de prendas importadas, lo que podría cambiar su modelo de negocio.
- La fecha límite para la verificación de créditos es el 10 de septiembre, con un cronograma que se extenderá hasta 2027.
La fabricante marplatense Textilana, conocida por su marca Mauro Sergio, ha ingresado en concurso preventivo tras registrar pérdidas significativas de $650 millones y una caída del 20% en su facturación. Este desplome en las ventas físicas ha llevado a la Justicia a abrir también concursos para Rosana y Sergio Todisco, los hijos del fundador, quienes eran garantes de gran parte de las obligaciones financieras de la empresa. La situación es alarmante, ya que la compañía, que durante décadas fue un referente en la industria textil argentina, enfrenta la crisis más profunda de su historia reciente.
Textilana se presentó en concurso preventivo el 26 de marzo, declarando deudas que superan los $5.200 millones. Este deterioro financiero no solo afecta a la empresa, sino que también ha alcanzado a la familia Todisco, que ha estado al frente de la compañía desde su fundación. La apertura de los concursos preventivos de los hijos del fundador ha evidenciado la interconexión entre las obligaciones de la empresa y las garantías personales que ellos ofrecieron, lo que ha llevado a la unificación de los expedientes judiciales.
Los balances de la empresa muestran que el deterioro no fue repentino. En el ejercicio cerrado el 30 de septiembre de 2025, Textilana reportó ventas de $13.956 millones, una caída significativa frente a los $17.425 millones del período anterior. Esta contracción en las ventas se ha visto acompañada por una disminución del 22,4% en las cantidades comercializadas, lo que indica una pérdida de casi una cuarta parte del volumen de negocios en solo dos años. La empresa, que había obtenido ganancias de aproximadamente $223 millones en el ejercicio previo, cerró el último balance con pérdidas cercanas a $650 millones, lo que refleja un impacto contundente en su rentabilidad.
La situación se agrava con el aumento de las obligaciones financieras, que pasaron de poco más de $300 millones a más de $1.555 millones en un solo ejercicio. Los principales acreedores incluyen a entidades como Banco Nación, Banco Provincia, Galicia, Santander y BBVA. Además, la liquidez de la empresa se ha reducido drásticamente, pasando de más de $550 millones a solo $110 millones en un año. Este deterioro ha llevado a la empresa a implementar suspensiones de trabajadores, afectando a 175 empleados, quienes recibieron solo el 78% de sus salarios mientras la compañía trataba de ajustar su estructura a una demanda cada vez más débil.
La crisis de Textilana se produce en un contexto donde muchas empresas locales enfrentan la pérdida de competitividad frente a las prendas importadas, que se benefician de menores costos de producción y una mayor apertura comercial. Esto plantea un interrogante crítico sobre el futuro del modelo de negocio de la empresa. Si bien la reestructuración de una deuda de $5.200 millones es un desafío monumental, el verdadero reto será determinar si Textilana podrá mantener su identidad como fabricante nacional o si se verá forzada a convertirse en una comercializadora de productos importados. Este cambio podría tener implicaciones profundas no solo para la marca, sino para toda la industria textil argentina, que ya enfrenta un panorama complicado.
La fecha límite para la presentación de pedidos de verificación de créditos está fijada para el 10 de septiembre, y el cronograma de resolución se extenderá hasta 2027. Esto significa que el sector deberá estar atento a cómo se desarrollan los acontecimientos en torno a Textilana, ya que su destino podría influir en la estrategia de otras empresas textiles en el país. La situación actual de la industria textil, marcada por la competencia desleal de importaciones y la caída del consumo interno, sugiere que el futuro de Textilana y de otras compañías del sector dependerá de su capacidad para adaptarse a un entorno económico cada vez más desafiante.
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