La inflación en Argentina ha mostrado señales de desaceleración, con un incremento del 2,1% en mayo y expectativas de que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de junio pueda comenzar con un 1. Esto representa un avance en la tendencia de desinflación que se ha venido observando en los últimos meses, aunque aún está lejos de la promesa del nuevo gobierno de Javier Milei de alcanzar un cero por delante en la inflación. JP Morgan, uno de los bancos más grandes del mundo, ha titulado su último informe "La desinflación avanza", aunque mantiene su pronóstico de un IPC de 2% para junio, sin comprometerse a que la cifra inicial sea menor.

Los datos preliminares de alta frecuencia para la primera semana de junio indican que el IPC de alimentos se sitúa en un 1,6% mensual, alineándose con la cifra general de un 2%. Sin embargo, se anticipan aumentos en las tarifas de transporte que podrían ejercer presión sobre el índice general. En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), se prevé un aumento del 4,6% en el transporte, mientras que en el Área Metropolitana de Buenos Aires se espera un incremento del 4,9%. Además, los precios mayoristas de las verduras han mostrado un aumento, lo que podría impactar negativamente en la inflación general.

El análisis de JP Morgan también menciona que los precios del combustible, que a mediados de mayo estaban un 18% por debajo de la paridad de importación, han visto una reducción en esta diferencia debido a la caída del 16% en los precios del Brent. Esto sugiere que, si bien se ha implementado un mecanismo de amortiguación por parte de YPF que congela los precios por 30 días, la presión sobre los precios podría aumentar si el conflicto en Oriente Medio no se resuelve pronto. La proyección de JP Morgan es que la inflación general promediará un 2% mensual en el tercer trimestre de 2026, disminuyendo gradualmente a un 1,5% en el cuarto trimestre.

Consultoras locales como Equilibra y EcoGo han presentado estimaciones más optimistas, sugiriendo que el IPC de junio podría estar por debajo del 2%. Equilibra menciona que la mayor parte del impacto del shock de precios internacionales ya se habría trasladado y que los precios regulados no aumentarían tanto como en mayo. Por su parte, EcoGo proyecta un IPC de 1,9% para junio, basándose en las variaciones observadas en la primera semana del mes.

Para los inversores, estos datos son significativos ya que una inflación más baja podría influir en las decisiones del Banco Central respecto a las tasas de interés. Un IPC que se mantenga por debajo del 2% podría dar margen para una política monetaria más flexible, lo que a su vez podría impactar en el tipo de cambio y en los activos financieros locales. A medida que se acerque el cierre del mes, será crucial observar los datos de inflación y su evolución, así como las decisiones del gobierno en torno a los precios regulados y las tarifas de servicios públicos.

En resumen, el panorama inflacionario en Argentina está en un proceso de cambio, con expectativas de una inflación que podría comenzar a mostrar cifras más favorables en los próximos meses. Sin embargo, los desafíos persisten y los inversores deben estar atentos a los datos que se publiquen en las próximas semanas, así como a las medidas que implemente el gobierno para controlar la inflación y estabilizar la economía.