Las exportaciones argentinas de girasol han experimentado un notable crecimiento del 159,5% en el primer cuatrimestre de 2026, alcanzando un total de US$1327,6 millones. Este aumento se produce en un contexto de récords de molienda y fuertes inversiones en nuevas plantas industriales, lo que posiciona al girasol como uno de los sectores más dinámicos de la agroindustria argentina. A pesar de la existencia de derechos de exportación del 4,5% sobre la semilla y el aceite crudo, el sector muestra una notable resiliencia y potencial de expansión.

El informe elaborado por el economista Jorge Ingaramo y difundido por la Asociación Argentina de Girasol (Asagir) destaca que el complejo girasolero representa el 7,9% de todas las exportaciones agroindustriales del país. Durante los primeros cuatro meses del año, se procesaron 1,774 millones de toneladas de girasol, un 39% más que en el mismo período del año anterior. Este aumento en la molienda se traduce en un récord histórico de 565.000 toneladas procesadas en marzo, lo que refleja una intensa actividad industrial en el sector.

Las inversiones también son un indicador clave del crecimiento en la cadena de valor del girasol. Este año, se completó la ampliación de la planta de Molinos Agro en San Lorenzo, Santa Fe, con una inversión de US$12 millones, que aumentó su capacidad de molienda a 500.000 toneladas anuales. Además, la Louis Dreyfus Company (LDC) ha anunciado una inversión de US$400 millones para construir una nueva planta de procesamiento en Bahía Blanca, que tendrá una capacidad de procesamiento de 4.000 toneladas diarias. Estas iniciativas son una clara señal de confianza en el potencial del sector, incluso en un contexto de derechos de exportación vigentes.

Las proyecciones para la próxima campaña son igualmente alentadoras. Según el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), se espera que la producción argentina de girasol crezca un 8,1%, alcanzando los 8 millones de toneladas en el ciclo 2026/27. A nivel global, se anticipa una cosecha récord de 62,06 millones de toneladas, lo que representa un aumento del 12,3% respecto al ciclo anterior. Sin embargo, se prevé que la participación de Argentina en el comercio mundial de aceite de girasol disminuya ligeramente, del 14,3% al 13,1%, debido al crecimiento de competidores en el hemisferio norte.

Para los inversores, el crecimiento sostenido de las exportaciones y las inversiones en infraestructura son señales positivas. La fuerte demanda internacional y el aumento en la capacidad de procesamiento podrían traducirse en un incremento de la rentabilidad para las empresas del sector. Además, la proyección de crecimiento en la producción de girasol sugiere que el sector podría seguir siendo un pilar importante de la economía agroindustrial argentina en los próximos años. Es fundamental seguir de cerca las decisiones políticas que puedan afectar los derechos de exportación y la regulación del sector, ya que estos factores pueden influir en la competitividad de las exportaciones argentinas en el mercado global.

A futuro, se deberán monitorear las cifras de producción y exportación de girasol, así como las inversiones en infraestructura que se realicen en el sector. La próxima campaña agrícola comenzará en el segundo semestre de 2026, y se espera que las decisiones del USDA y otros organismos internacionales influyan en las proyecciones de producción y precios. La evolución de los derechos de exportación también será un tema clave a seguir, ya que cualquier cambio podría impactar significativamente en la rentabilidad del sector y en las decisiones de inversión de las empresas argentinas.