- Se estima que el ingreso de divisas del agro en junio será de US$3.000 millones, un 12% más que en mayo.
- La cosecha 2025/2026 podría alcanzar un total de 170 millones de toneladas de granos, lo que aumentará el saldo exportable.
- El ingreso total de divisas del agro podría llegar a US$37.000 millones, un incremento de entre US$3.000 y US$5.000 millones respecto al ciclo anterior.
- El complejo sojero se espera que sea el principal generador de dólares, con un enfoque en la exportación de subproductos.
- La estacionalidad de junio y julio favorecerá la liquidación de divisas del sector agrícola, crucial para el ingreso de dólares.
- La distensión en el conflicto en Medio Oriente está afectando los precios de los commodities, lo que podría influir en las exportaciones argentinas.
A medida que se acerca el final de junio, el complejo agroexportador argentino se prepara para cerrar el primer semestre de 2026 con un ingreso estimado de divisas de aproximadamente US$14.000 millones. Este monto, aunque representa una disminución del 13% en comparación con el mismo período del año anterior, se ve respaldado por una cosecha récord que se aproxima a las 170 millones de toneladas de granos. En junio, se espera que el sector aporte alrededor de US$3.000 millones, lo que marcaría un incremento del 12% respecto a mayo, lo que sugiere una recuperación en el flujo de divisas en el sector agropecuario.
El contexto de la cosecha actual es notable, ya que se prevé que el ingreso total de divisas del agro alcance los US$37.000 millones para finales de 2026, lo que representaría un aumento de entre US$3.000 y US$5.000 millones en comparación con el ciclo anterior. Este optimismo se basa en un saldo exportable mayor y en la favorable situación de los precios internacionales de los commodities. En 2022, el récord de divisas alcanzó los US$40.438 millones, lo que establece un alto estándar para el sector.
Sin embargo, es importante considerar que el desempeño del primer semestre ha estado influenciado por circunstancias extraordinarias del año pasado, como la suspensión de los Derechos de Exportación (DEX) que permitió a muchos exportadores liquidar divisas anticipadamente. Esta situación generó una base de comparación elevada que ha afectado las estadísticas actuales. A pesar de esta disminución interanual, los especialistas son optimistas respecto al segundo semestre, donde se espera un aumento en la liquidación de divisas, impulsado por el volumen de exportaciones de la cosecha nacional.
Desde el punto de vista de los inversores, el complejo sojero se perfila como el principal motor de generación de dólares en el resto del año. La industria aceitera, que se centra en la exportación de subproductos como harina y aceite, podría ofrecer mayor estabilidad en los flujos de exportación en comparación con el poroto de soja. Las proyecciones indican que el ingreso de divisas del complejo sojero será crucial, especialmente si el maíz tardío logra ingresar al mercado, lo que podría incrementar significativamente el volumen de exportaciones.
Con la llegada del segundo semestre, se anticipa que junio y julio concentrarán una parte significativa de las ventas y liquidaciones derivadas de la cosecha gruesa. Este patrón estacional es fundamental para el ingreso de divisas del sector agrícola. A pesar de algunos retrasos en la recolección de soja y una actitud cautelosa de los productores en la comercialización, los fundamentos del sector siguen siendo positivos. La expectativa es que el ingreso de la cosecha tardía de maíz impulse aún más la actividad exportadora, aunque se debe estar atento a posibles condiciones climáticas que puedan afectar la recolección. En este sentido, el comportamiento del maíz será determinante para definir el resultado final del año y las proyecciones de ingreso de divisas del agro.
En el ámbito internacional, la distensión en el conflicto entre Estados Unidos e Irán ha comenzado a influir en los precios de los commodities, lo que podría tener un impacto en las exportaciones argentinas. La caída en la demanda de urea y el retroceso en los precios del trigo son ejemplos de cómo los mercados agrícolas están reaccionando a cambios geopolíticos. Sin embargo, el efecto sobre la mayoría de los granos ha sido limitado, lo que sugiere que el sector agropecuario argentino podría enfrentar un entorno más favorable en los próximos meses, siempre que se mantenga la estabilidad en los precios internacionales y se logren buenos volúmenes de exportación.
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