El Índice Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) registró en abril una caída del 4% desestacionalizado, marcando su mayor retroceso mensual desde marzo de 2025. Esta disminución se produce a pesar de un leve aumento en marzo, lo que sugiere una alta volatilidad en el sector. En términos interanuales, la caída fue del 2,8%, lo que refleja la dificultad del sector para recuperarse tras el ajuste implementado por el gobierno de Javier Milei. A pesar de que el acumulado del primer cuatrimestre muestra una mejora del 2,1% en comparación con el mismo período de 2025, la tendencia mensual indica que la recuperación aún está lejos de consolidarse.

La situación se complica por el deterioro de la demanda interna, que se ha visto afectada por un aumento en la morosidad y la restricción del crédito. Las tasas de interés reales han aumentado debido a la política monetaria del gobierno, lo que ha limitado el acceso al financiamiento para proyectos de construcción. Santiago Casas, economista jefe de EcoAnalytics, señala que, aunque algunas medidas han sido normalizadas, los efectos negativos persisten, lo que genera un ambiente de incertidumbre que afecta las decisiones de inversión.

La encuesta realizada por el INDEC revela que el 75,5% de las empresas dedicadas a obras privadas no espera cambios en su actividad entre mayo y julio, mientras que un 15,1% anticipa una caída y solo un 9,4% prevé una mejora. En el sector de obra pública, el pesimismo es aún más pronunciado, con un cuarto de los empresarios anticipando una disminución en la actividad. Las principales preocupaciones de las empresas incluyen la caída de la actividad económica, los altos costos de construcción y los problemas en la cadena de pagos.

A pesar de estos desafíos, algunos indicadores muestran signos de crecimiento. El empleo en el sector de la construcción alcanzó los 384.157 puestos en marzo, lo que representa un aumento del 2,5% interanual. Además, la superficie autorizada para nuevas obras creció un 14,5% interanual en marzo, lo que sugiere que, a pesar de la caída en la actividad, hay un interés por parte de algunos sectores en continuar invirtiendo en la construcción. Sin embargo, la falta de previsibilidad en el marco político y macroeconómico sigue siendo un obstáculo significativo para la recuperación del sector.

Mirando hacia el futuro, es crucial observar cómo evolucionarán las políticas económicas y monetarias del gobierno, especialmente en relación con el acceso al crédito y la estabilidad de precios. La incertidumbre política en torno a las elecciones de 2027 también podría influir en las decisiones de inversión a largo plazo. Con el sector de la construcción enfrentando múltiples desafíos, los próximos meses serán determinantes para evaluar si se puede lograr una recuperación sostenida o si la caída continuará.