El mes de abril trajo malas noticias para la industria y la construcción en Argentina, sectores que habían mostrado un leve repunte en marzo. Según los datos del INDEC, el indicador sintético de la actividad de la construcción (ISAC) cayó un 2,8% en comparación con abril de 2025 y retrocedió un 4% respecto a marzo de 2026. A pesar de este descenso, el acumulado del primer cuatrimestre de 2026 muestra un aumento del 2,1% en comparación con el mismo período del año anterior, lo que sugiere que la tendencia a la baja no es uniforme y podría haber factores estacionales en juego.

En el ámbito industrial, la situación es similar. La actividad industrial también experimentó una caída del 2,8% interanual y un retroceso del 2,1% en relación a marzo. En el primer cuatrimestre, la disminución acumulada es del 2,4% en comparación con el mismo lapso de 2025. De las dieciséis divisiones industriales, doce reportaron caídas interanuales, destacándose la baja en la industria alimenticia, que cayó un 4,9%, y en prendas de vestir, que se contrajo un 9,3%. Estos datos reflejan un panorama preocupante para dos de los principales generadores de empleo en el país.

La consultora LCG señala que la producción industrial se encuentra estancada con una tendencia a la baja que se ha mantenido durante más de un año. Comparando con noviembre de 2023, diez de los dieciséis sectores industriales han registrado caídas, siendo las más pronunciadas en textiles (-35%), productos de metal (-22%) y maquinaria y equipos (-19%). La Unión Industrial Argentina (UIA) también confirma que la producción está 5,7% por debajo de los niveles de febrero de 2025 y 15,1% por debajo del pico histórico de noviembre de 2017, lo que indica un estancamiento preocupante.

Las implicancias para los inversores son significativas. La caída en la actividad industrial y de la construcción puede afectar la confianza del consumidor y la inversión en estos sectores. La falta de previsibilidad en la política económica y el aumento de la morosidad en el crédito, como resultado de las altas tasas de interés reales, están frenando la recuperación de la demanda interna. Esto se traduce en un entorno desfavorable para las empresas que dependen de un consumo robusto para crecer. La proyección de la UIA sugiere que la industria podría cerrar 2026 con una caída del 1,9% anual, lo que podría impactar negativamente en el empleo y la inversión.

Mirando hacia el futuro, los datos adelantados de mayo sugieren que la tendencia negativa podría continuar. Se anticipa una caída en la producción de autos del 20,9% interanual y una leve disminución en la venta de cemento del 1,5%. Sin embargo, se observa un pequeño repunte en la venta de materiales para la construcción del 1,5%. La incertidumbre política hacia las elecciones de 2027 y la falta de un horizonte claro para la inversión y la producción seguirán siendo obstáculos para la recuperación. Los inversores deben estar atentos a estos desarrollos, ya que podrían influir en las decisiones de inversión y en la dirección de los mercados en el corto y mediano plazo.