- La reducción de retenciones al campo se implementará en las próximas horas, comenzando con trigo y cebada.
- La soja tendrá un recorte mensual de 0,25% hasta 2027, alcanzando un 21% en ese año.
- Se estima que hay 14.500 millones de toneladas de soja sin comercializar, lo que podría afectar los precios en el mercado.
- La reducción de derechos de exportación para la industria se aplicará del 4,5% a 0% en junio, apoyada por la Unión Industrial Argentina.
- El Fondo Monetario Internacional ha advertido que los derechos de exportación son un impuesto distorsivo y ha recomendado su incremento.
En las próximas horas, el Gobierno argentino implementará la esperada reducción de las retenciones al sector agrícola, una medida que busca reactivar la producción y las exportaciones de granos en un contexto electoral. Este decreto, que se publicará entre hoy y mañana, establece una nueva "tablita" que permitirá una disminución gradual de los impuestos a las exportaciones de granos. La rebaja inicial será del 7,5% al 5,5% para el trigo y la cebada, mientras que la soja experimentará un recorte mensual de 0,25% hasta 2027, alcanzando un 21% en ese año, y un 0,50% en 2028, para finalizar en un 15%. Esta estrategia se enmarca en un esfuerzo por mantener la competitividad del sector agropecuario y enviar un mensaje claro al electorado rural, fundamental para el partido en el poder, La Libertad Avanza.
La medida, que había sido anunciada por el presidente en la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, busca contrarrestar la percepción de que el Gobierno no estaba dispuesto a aliviar la carga fiscal sobre el agro. A pesar de que la liquidación de divisas ha sido positiva, con más de 9.800 millones de dólares ingresados al Banco Central, el ministro de Economía ha señalado que existe una retención significativa de granos por parte de los productores. Esto ha llevado a la necesidad de implementar incentivos fiscales que faciliten la venta de estos productos, especialmente en un año donde la inflación supera el 30% y los plazos fijos ofrecen rendimientos por debajo de este nivel.
Los analistas del sector estiman que hay alrededor de 14.500 millones de toneladas de soja sin comercializar, lo que representa un desafío significativo para el mercado. La gradualidad de la reducción de las retenciones podría desincentivar a los productores a vender, ya que cada mes recibirán un alivio en la alícuota. Esto podría llevar a que los compradores deban ofrecer precios más atractivos para motivar las ventas, lo que podría generar una presión adicional sobre los precios en el mercado interno. En este sentido, la Mesa de Enlace ha expresado su apoyo a los anuncios, aunque la implementación gradual de la reducción ha dejado un sabor amargo entre los productores.
El impacto de estas medidas se extiende más allá del sector agrícola. La reducción de las retenciones también se aplicará a la industria, donde se prevé que los derechos de exportación bajen del 4,5% a 0% en junio de este año. Esto ha sido bien recibido por la Unión Industrial Argentina, que ha advertido sobre la crisis en varios sectores industriales. Sin embargo, el Fondo Monetario Internacional ha señalado que los derechos de exportación son un impuesto distorsivo y ha recomendado su incremento en varias ocasiones, lo que añade una capa de complejidad a la situación fiscal del país.
A medida que avanza el año, los inversores deben estar atentos a la evolución de la liquidación de divisas y cómo estas medidas fiscales impactan en la oferta y demanda de granos. Con la llegada de eventos que podrían aumentar la demanda, como el cobro de aguinaldos y la posibilidad de un mundial, se espera que el mercado se ajuste. Sin embargo, la incertidumbre sobre la política económica futura y la posibilidad de un cambio de gobierno en 2027 podrían influir en las decisiones de los productores y en la dinámica del mercado agrícola en Argentina.
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