El mes de abril se presenta complicado para la economía argentina, con una caída del 7,8% en la recaudación del Impuesto al Valor Agregado (IVA) en términos reales en comparación con el mismo mes de 2025. Este dato es preocupante, ya que el IVA refleja la facturación del mes anterior, en este caso, abril. Las estimaciones preliminares sugieren que la actividad económica se ha estancado, lo que contrasta con el optimismo del Gobierno tras el crecimiento del 5,5% interanual registrado en marzo, un aumento que muchos analistas consideran excepcional y no sostenible a largo plazo.

El ministro de Economía, Luis Caputo, ha manifestado su confianza en que la economía se recuperará y que en 2027, durante las elecciones, la situación económica será favorable para el oficialismo. Sin embargo, los datos de abril sugieren que esta recuperación podría ser más lenta de lo esperado. Según la consultora Politikon Chaco, la actividad económica podría haber caído un punto porcentual o incluso mantenerse en cero, lo que indica un enfriamiento en el ritmo de crecimiento.

El contexto de la economía argentina se complica aún más al observar que los sectores más dinámicos, como la energía y la intermediación financiera, han alcanzado niveles altos desde 2025, dejando poco margen para un crecimiento adicional. Por otro lado, los sectores que enfrentaron dificultades el año pasado, como la industria manufacturera y el comercio, continúan rezagados. Para que estos sectores mejoren, es fundamental un aumento en el consumo, lo que a su vez depende de una mejora en el poder adquisitivo de los salarios y una reducción de la inflación.

Las proyecciones de la consultora Equilibra indican que la actividad económica en abril podría haber caído un 1% interanual y un 1,5% mensual. Este patrón de “serrucho”, con fluctuaciones en la actividad, ha sido evidente desde febrero de 2025, donde 9 de los últimos 15 meses han mostrado caídas mensuales. La cosecha de soja, que se ha visto afectada por condiciones climáticas adversas, también ha impactado negativamente en el desempeño económico, aunque se espera que esta situación se revierta en mayo.

A medida que se avanza hacia el segundo trimestre del año, es crucial observar cómo se desarrollan las condiciones macroeconómicas. Si la inflación continúa su proceso de desaceleración, podría haber una mejora en los ingresos familiares y en la confianza de los consumidores. Esto, junto con el impulso de los sectores más dinámicos, podría permitir un cambio de tendencia en el comercio y la industria. Sin embargo, la falta de drivers claros para el crecimiento en otros sectores plantea un escenario incierto para los próximos meses.