El gobierno de José Antonio Kast ha presentado un nuevo decreto fiscal que establece una meta de déficit estructural del 1,5% del PIB para el año 2030. Este cambio ha sido recibido de manera positiva por la mayoría de los economistas, quienes consideran que, aunque la meta es desafiante, es alcanzable. Sin embargo, la reducción del déficit entre 2026 y 2027 plantea un reto significativo, ya que requerirá ajustes fiscales considerables, especialmente en términos de reducción de gasto público. La incertidumbre persiste sobre si se podrá mantener la deuda pública en el límite del 45% del PIB hasta 2030, lo que añade un nivel de complejidad al escenario fiscal propuesto.

Cecilia Cifuentes, académica de la Universidad de Los Andes, ha señalado que la nueva meta es más realista que la anterior, que buscaba un equilibrio estructural. No obstante, advierte que la reducción del déficit para el próximo año es optimista y exigirá un ajuste fiscal significativo. Cristina Torres, exdirectora de Presupuestos, también considera que el camino propuesto es prudente, pero desafiante, dado el deterioro de las finanzas públicas en los últimos años. Este contexto se agrava por los incumplimientos anteriores y las exigencias adicionales que han afectado la trayectoria de crecimiento del país.

El economista Juan Ortiz del OCEC-UDP ha expresado que la senda fiscal es complicada en el corto y mediano plazo, ya que el Informe de Finanzas Públicas del primer trimestre indica un déficit promedio del 2,3% del PIB entre 2027 y 2030. Alcanzar un déficit promedio de 1,65% del PIB es un objetivo ambicioso, especialmente considerando el impacto negativo del proyecto de reconstrucción económica, que podría añadir un déficit adicional del 0,4% del PIB. La necesidad de ajustes fiscales se vuelve más urgente a medida que se avanza hacia las metas establecidas.

Las opiniones sobre la capacidad del gobierno para mantener la deuda pública en el 45% del PIB son diversas. Matías Acevedo, exdirector de Presupuestos, ha manifestado que, con la información actual, es probable que se incumplan las metas de déficit antes de 2030. Esto plantea interrogantes sobre las acciones adicionales que el Ministerio de Hacienda deberá implementar para cumplir con los objetivos fiscales. Por su parte, Cifuentes ha indicado que la posibilidad de superar el límite de deuda dependerá de factores externos, como el tipo de cambio y el precio del cobre, que pueden influir en el PIB nominal.

De cara al futuro, es crucial que el Ministerio de Hacienda presente un escenario fiscal claro que respalde estas proyecciones. Esto incluye un análisis detallado del crecimiento del PIB, los niveles de gasto y los ingresos esperados. Los inversores deberán estar atentos a las decisiones que tome el gobierno en relación con el proyecto de reconstrucción y cómo estas afectarán la trayectoria fiscal. La Ley de Presupuestos de 2027 será un hito clave para evaluar la viabilidad de las metas fiscales y la capacidad del gobierno para mantener la deuda bajo control en un entorno económico incierto.