La recaudación tributaria en Argentina durante mayo de 2026 mostró un leve repunte, aumentando un 1,7% en términos reales, tras nueve meses consecutivos de caída. Este incremento se traduce en ingresos totales de $21.513.588 millones, lo que representa un alza nominal del 35,6%. Este cambio positivo fue impulsado principalmente por los ingresos provenientes del impuesto a las Ganancias, el impuesto a los combustibles y Bienes Personales, aunque el contexto sigue siendo complicado debido a la caída en los ingresos vinculados al comercio exterior.

A pesar de la recuperación en mayo, la recaudación se vio afectada por un desempeño débil en tributos relacionados con la actividad económica, como el IVA y el impuesto al cheque. La Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) atribuyó el aumento en Ganancias a una base de comparación baja del año anterior y a incentivos de la Ley 27.799, que promovieron un incremento en las presentaciones. Sin embargo, el comercio exterior sigue siendo un área de preocupación, ya que se observó una desaceleración en las importaciones y una reducción en las alícuotas de derechos de exportación, especialmente para productos agrícolas como soja, trigo y maíz.

El economista Nadin Argañaraz, director del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf), destacó que el impuesto de Bienes Personales fue el que más creció, con un aumento real del 46,6%. Por su parte, el impuesto a las Ganancias mostró un crecimiento real del 26% en comparación con mayo de 2025. Sin embargo, la recaudación de derechos de exportación se desplomó un 38,8% en términos reales, lo que refleja la presión que enfrenta el sector agroexportador. Esta caída en los ingresos por comercio exterior es preocupante para la economía argentina, que depende en gran medida de estas exportaciones para equilibrar su balanza comercial.

En el acumulado del año, la recaudación tributaria sigue mostrando cifras negativas, con una caída del 4,9% real interanual en los primeros cinco meses de 2026. Si se excluyen los tributos vinculados al comercio exterior, la baja sería del 3,5%. Los derechos de exportación y los impuestos internos coparticipados son los que más han sufrido, con caídas del 37,8% y 17,8%, respectivamente. Esto indica que, a pesar de un leve repunte en mayo, la tendencia general sigue siendo negativa, lo que podría afectar la capacidad del gobierno para financiar su gasto público.

De cara al futuro, es crucial monitorear la evolución de la inflación y su impacto en la recaudación tributaria. Con una inflación mensual proyectada del 2,3% en mayo, el Indec publicará sus cifras el 11 de este mes, lo que podría ofrecer más claridad sobre la situación económica. Además, el comportamiento del IVA y los aportes a la seguridad social serán indicadores clave para evaluar la salud de la actividad económica en el país. La recuperación de la recaudación dependerá en gran medida de la mejora en la actividad económica y de la estabilidad en el comercio exterior, factores que los inversores deben tener en cuenta al evaluar sus estrategias.

En resumen, aunque mayo marcó un cambio positivo en la recaudación tributaria, el contexto sigue siendo desafiante. La dependencia de ingresos del comercio exterior y la debilidad en los tributos relacionados con la actividad económica sugieren que la recuperación podría ser frágil y sujeta a cambios en el entorno económico global y local.