Los productores de arroz en Perú han iniciado un paro nacional debido a los bajos precios del cereal, que han llevado a una situación insostenible para muchos agricultores. Según informes, cada saco vendido genera más pérdidas que ganancias, lo que ha llevado a los agricultores a no poder cubrir costos de fertilizantes y deudas bancarias. Este descontento ha resultado en bloqueos de vías en regiones clave como Piura, Arequipa y San Martín, lo que aumenta la presión sobre el Gobierno peruano para que tome medidas inmediatas.

El contexto de esta crisis se agrava por un aumento significativo en las importaciones de arroz en los últimos años. Entre 2024 y 2025, las importaciones de arroz en Perú crecieron notablemente, alcanzando un valor de US$ 114 millones en 2024, un aumento del 23.7% en comparación con el año anterior. A pesar de que la producción local mostró un crecimiento del 18.3% en 2023, se registró una caída del 6.6% en 2024 y del 4.8% en 2025, lo que ha llevado a una mayor dependencia de las importaciones, especialmente de países como Uruguay y Brasil, que juntos concentran más del 72% de las importaciones de arroz.

La situación se complica aún más por factores geográficos y logísticos que afectan a los productores locales. Aunque regiones como San Martín tienen una alta capacidad de producción, su lejanía de Lima, donde se encuentra la mayor demanda, incrementa los costos de transporte. Además, los altos precios de los fertilizantes y combustibles, exacerbados por la guerra en Medio Oriente y los cierres en el estrecho de Ormuz, han contribuido a la crisis del sector arrocero.

Desde el Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (Midagri), se han propuesto algunas medidas para mitigar la crisis, como la compra de arroz por un valor de casi S/ 30 millones, aunque esto solo cubrirá una pequeña fracción de la demanda total. La falta de una solución integral ha llevado a los agricultores a solicitar la creación de una Mesa de Diálogo Nacional Técnica y Productiva del Arroz, así como la implementación de un “precio refugio” para proteger a los productores locales de las fluctuaciones del mercado.

El impacto de esta crisis en el sector agrícola peruano podría tener repercusiones en toda la región. A medida que los agricultores optan por dejar de sembrar arroz en favor de cultivos más rentables, la producción local podría disminuir aún más. Esto podría abrir oportunidades para que los productores de arroz de Brasil y Uruguay aumenten su participación en el mercado peruano, afectando potencialmente a los precios y la disponibilidad del arroz en Argentina, donde el cereal también es un alimento básico. Los próximos meses serán cruciales para observar cómo el Gobierno peruano responde a estas demandas y si se implementan cambios significativos en la política agrícola del país.