La inversión privada en Perú ha mostrado un crecimiento notable del 13.2% durante el primer trimestre de 2026, según el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP). Este aumento se produce a pesar de la incertidumbre generada por las elecciones generales en el país, lo que resalta la resiliencia del sector privado. En comparación, el año anterior, la inversión privada había crecido un 10%, lo que ya era un récord en 13 años, excluyendo el rebote del 2021 tras la pandemia. Este desempeño en el primer trimestre de 2026 marca el mejor resultado desde enero-marzo de 2013, lo que sugiere una tendencia positiva en la economía peruana.

El crecimiento de la inversión privada se ha visto impulsado principalmente por la inversión no residencial, que ha experimentado un aumento a dos dígitos. En particular, el sector minero ha tenido un papel fundamental, con inversiones que alcanzaron los 1,500.3 millones de dólares, un 43.7% más que en el mismo periodo del año anterior. Además, el sector no minero también ha contribuido al crecimiento, lo que indica una diversificación en las áreas de inversión. Este aumento en la inversión es un indicativo de la confianza empresarial, a pesar del clima electoral que podría generar incertidumbre en otros contextos.

Por otro lado, el consumo privado también ha mostrado un crecimiento sólido del 3.5%, acumulando diez trimestres consecutivos de expansión. Este crecimiento sostenido se ha visto respaldado por un aumento en el empleo y los ingresos, así como por una mayor disponibilidad de crédito de consumo. La liquidez del sector privado ha mejorado, lo que ha permitido a los consumidores mantener un nivel de gasto saludable. Este contexto de recuperación del mercado laboral y condiciones crediticias favorables ha beneficiado tanto al consumo como a la inversión, lo que es un buen augurio para la economía en general.

Sin embargo, el gasto público ha tenido un desempeño menos favorable, con una caída del 0.2% en la inversión pública durante el mismo trimestre. Este descenso se atribuye a un menor ritmo de ejecución por parte del Gobierno Nacional, aunque los gobiernos subnacionales han logrado compensar parcialmente esta caída. A pesar de esto, el consumo público ha crecido un 7.4% interanual, impulsado por un aumento en el gasto en servicios del Gobierno Nacional. Esta disparidad entre el crecimiento del sector privado y el desempeño del sector público podría tener implicaciones en la estabilidad económica a largo plazo.

Mirando hacia el futuro, es crucial observar cómo las elecciones generales afectarán la confianza empresarial y la inversión en el país. La incertidumbre política puede influir en las decisiones de inversión, y los analistas estarán atentos a los resultados electorales y a las políticas que se implementen posteriormente. Además, la evolución de la inversión minera y no minera será un indicador clave para evaluar la salud económica del Perú en los próximos meses. La demanda interna, que creció un 6.6% de enero a marzo, también será un factor a seguir, ya que su sostenibilidad dependerá de la estabilidad política y económica del país.