El crédito directo en Perú, que incluye los préstamos de bancos y financieras, mostró un notable crecimiento del 8% anual en abril, superando el 6.3% registrado en marzo. Este aumento representa el mayor crecimiento en siete años, excluyendo el periodo de Reactiva, según el Reporte Semanal de Scotiabank. Este dinamismo en el crédito está alineado con la expansión de la actividad económica, que creció un 3.5% en el primer trimestre de 2026, sugiriendo que la confianza en el sistema financiero se mantiene a pesar de la incertidumbre electoral que enfrenta el país.

El crédito a empresas creció aproximadamente un 7.5% anual, consolidando una tendencia alcista, mientras que el crédito a personas se incrementó por encima del 8% anual. Este crecimiento en el crédito empresarial fue impulsado por el mayor flujo mensual registrado en los últimos seis años, lo que indica que las empresas están buscando captar fondos anticipadamente debido a la proximidad de las elecciones. Históricamente, los flujos de crédito tienden a aumentar antes de las elecciones, como se observó en 2016 y 2021, cuando las empresas se preparan para posibles cambios en el entorno macroeconómico.

La inversión privada también mostró un desempeño favorable, creciendo un 13.2% en el primer trimestre de 2026. Este crecimiento se refleja en el aumento de los créditos corporativos, donde tanto grandes como medianas empresas han contribuido al impulso del crédito empresarial. Sin embargo, el crédito a pequeñas empresas se estancó en abril, aunque aún se mantiene por encima del 10% en comparación con inicios de año. Por otro lado, las microempresas continúan enfrentando desafíos, con su cartera en terreno negativo, aunque se observa una leve recuperación en los últimos meses.

El crédito a personas, por su parte, ha mostrado un dinamismo significativo, creciendo más del 8% en abril. Este crecimiento se ha mantenido desde octubre de 2024, con flujos que superan los niveles de los últimos cuatro años. El crédito hipotecario, en particular, se mantiene fuerte, con un crecimiento anual en torno al 7.5%. Además, el crédito de consumo también ha registrado un aumento notable, superando el 9% anual en abril, a pesar de las amortizaciones relacionadas con el octavo retiro de fondos de pensiones.

La morosidad en el sistema bancario ha continuado su tendencia a la baja, reduciéndose del 3.3% al cierre de 2025 al 3.0% en marzo de 2026, niveles que no se veían desde antes de la pandemia. Scotiabank anticipa que el crédito directo seguirá mostrando un buen desempeño, aunque se espera una corrección en su crecimiento hacia fines de 2026 debido a un efecto base. Sin embargo, se prevé que mantenga una expansión superior al 6%, lo que es positivo para el entorno económico. La expectativa es que el nuevo gobierno adopte una postura favorable hacia la inversión privada, lo que podría resultar en un tipo de cambio más estable y un crecimiento económico que supere su nivel potencial.