La campaña de girasol en Argentina ha alcanzado cifras históricas, con una producción final que se estima en 6,6 millones de toneladas. Este volumen representa un incremento del 32% respecto al ciclo anterior, que había cerrado con 5 millones de toneladas. Además, el rendimiento promedio por hectárea se ha situado en 23,6 quintales, superando el récord anterior de 23,4 quintales por hectárea, establecido en la campaña 2024/25.

El área sembrada también ha sido notable, alcanzando las 2,85 millones de hectáreas, lo que significa un aumento del 5,6% en comparación con el máximo anterior de 2007/08. Este crecimiento se ha concentrado principalmente en el Noreste Argentino (NEA), donde se ha registrado un aumento del 224% en la superficie cultivada. En otras regiones como Córdoba y el Centro-Norte de Santa Fe, también se han visto incrementos significativos, aunque en menor medida.

La buena oferta hídrica durante el ciclo del cultivo ha sido un factor clave para alcanzar estos resultados. Sin embargo, en el centro-este y sudeste del país, el déficit hídrico en enero y febrero generó variabilidad en los rindes, aunque el promedio se mantuvo cercano a la media. Este contexto hídrico ha permitido que el cultivo de girasol se posicione como el más productivo en la historia argentina, con un aporte económico proyectado de US$ 3.304 millones para 2026, lo que representa un crecimiento del 53% en comparación con el ciclo anterior.

El impacto de esta campaña no solo se refleja en la producción, sino también en las proyecciones de ingresos por exportaciones, que se estiman en US$ 2.491 millones, marcando un incremento de US$ 819 millones respecto al ciclo previo. Este aumento en las exportaciones es el más alto en 30 años y podría tener implicancias significativas para la economía argentina, especialmente en un contexto donde el país busca fortalecer su balanza comercial y generar divisas en un entorno económico desafiante.

De cara al futuro, los productores y analistas estarán atentos a las condiciones climáticas y a la evolución de los mercados internacionales. La próxima campaña de girasol se verá influenciada por la demanda global y por las políticas agrícolas que se implementen en el país. Además, el seguimiento de los precios internacionales de los commodities será crucial para determinar la rentabilidad de los cultivos y el impacto en la economía local. Las proyecciones de producción y exportación se actualizarán a medida que se acerque la siembra de la próxima campaña, lo que permitirá a los inversores ajustar sus estrategias en función de la evolución del sector agrícola.