- La pobreza en Argentina alcanzó el 35% en el cuarto trimestre de 2025, según un ajuste de LCG.
- Los salarios registrados han caído un 4,67% en poder adquisitivo en los últimos siete meses.
- La canasta básica alimentaria subió un 11,6% en el primer trimestre de 2026.
- La pobreza se incrementó a 30% en el cuarto trimestre de 2025, un aumento de casi tres puntos respecto al trimestre anterior.
- Los salarios informales crecieron un 4,5% mensual promedio entre enero y febrero, pero no compensaron la inflación.
La pobreza en Argentina se ha incrementado considerablemente, alcanzando una tasa del 35% en el último trimestre de 2025, según un ajuste realizado por la consultora LCG. Este aumento se produce en un contexto de elevada inflación y pérdida de poder adquisitivo, lo que ha llevado a que el índice de pobreza se eleve desde el 30% reportado por el INDEC. Este fenómeno se ha visto agravado por la aceleración de precios y la inercia dejada por el último cuatrimestre de 2025, donde se observó un freno en la disminución de la pobreza.
La Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del cuarto trimestre de 2025 mostró que la pobreza se había incrementado a 30%, un aumento de casi tres puntos porcentuales respecto al tercer trimestre. Esto contrasta con la mejora reportada a fines de marzo, cuando el INDEC había indicado que la pobreza había descendido al 28% en el segundo semestre de 2025. Sin embargo, los datos ajustados por LCG sugieren que la realidad es más compleja, con una pobreza que podría ser hasta cinco puntos más alta, lo que refleja una discrepancia significativa en la medición de ingresos.
Además, el contexto económico se ha deteriorado, ya que los salarios registrados han experimentado una caída del 4,67% en términos de poder adquisitivo en los últimos siete meses. A pesar de que los salarios informales han mostrado un crecimiento promedio del 4,5% mensual entre enero y febrero, este aumento no ha sido suficiente para contrarrestar la inflación, que ha llevado a un aumento del 11,6% en la canasta básica alimentaria y del 9,6% en la canasta básica total en el primer trimestre de 2026.
Para los inversores, esta situación plantea un riesgo significativo. La desaceleración de los salarios y el aumento de la pobreza pueden limitar el consumo interno, lo que a su vez podría afectar a las empresas que dependen del mercado local. Además, la incertidumbre sobre la sostenibilidad de la mejora social que el gobierno ha intentado mostrar podría generar volatilidad en los mercados. Las consultoras privadas advierten que el deterioro del empleo y la pérdida de ingresos disponibles podrían limitar cualquier tendencia positiva en el futuro cercano.
De cara al futuro, es crucial monitorear la evolución de los salarios y la inflación, así como las políticas económicas que el gobierno implementará para abordar esta situación. La próxima publicación de datos sobre la pobreza y el empleo será fundamental para evaluar el impacto de estas variables en la economía argentina. La situación en Brasil también podría influir, dado que cualquier cambio en la economía brasileña puede tener repercusiones en el comercio y la inversión en Argentina, especialmente considerando la interdependencia económica entre ambos países.
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