La Cámara Peruana de Comercio Electrónico (Capece) ha emitido una advertencia significativa respecto a la reciente iniciativa de la Superintendencia Nacional de Aduanas y de Administración Tributaria (Sunat) de reconocer las constancias de pago generadas por billeteras digitales como comprobantes de pago electrónicos. Según Capece, esta medida podría tener un efecto adverso, llevando a un retorno masivo al uso de efectivo entre microempresarios y pequeñas y medianas empresas (Mypes) que habían comenzado a digitalizarse. La advertencia se produce en un contexto donde la digitalización de pagos es crucial para la formalización de los pequeños comercios en Perú, un país que ha visto un crecimiento en el uso de billeteras digitales como Yape y Plin en los últimos años.

El gremio ha señalado que la clave para el éxito de la digitalización en el sector de las Mypes no radica únicamente en la tecnología, que en Perú es de clase mundial, sino en la creación de un marco estructural que facilite la formalización de estos pequeños comerciantes. A diferencia de Brasil, donde la adopción del sistema de pagos instantáneos Pix fue acompañada por un régimen tributario simplificado para microempresarios, Perú carece de un sistema equivalente que incentive a los pequeños comerciantes a formalizarse sin enfrentar una carga tributaria abrumadora. El régimen MEI en Brasil, que permite a los microempresarios operar con una cuota fija y sin complicaciones contables, ha sido fundamental para la adopción exitosa de Pix.

Capece ha propuesto que cualquier reconocimiento tributario para las transacciones digitales debe ir acompañado de un régimen simplificado que permita a los pequeños comerciantes emitir facturas electrónicas desde el primer día. Actualmente, el régimen NRUS en Perú limita a los pequeños comercios a emitir boletas, excluyéndolos de la cadena B2B y dificultando su formalización. Esta falta de un marco adecuado podría llevar a que muchos pequeños comercios, que han comenzado a adoptar el uso de billeteras digitales, opten por regresar al efectivo, lo que representa un retroceso en los avances logrados en inclusión financiera.

Las implicancias para los inversores son claras. Si la tendencia de retorno al efectivo se consolida, podría afectar negativamente a las empresas que operan en el sector de tecnología financiera y billeteras digitales. La pérdida de transacciones digitales no solo impactaría a estas empresas, sino que también podría limitar el crecimiento del ecosistema fintech en Perú, que ha sido visto como un modelo a seguir en la región. Además, la falta de un marco regulatorio adecuado podría hacer que Perú pierda la oportunidad de liderar la conversación sobre la digitalización de pagos en América Latina, donde países como Brasil y Colombia ya están avanzando en la construcción de confianza digital en sus ecosistemas.

A futuro, es crucial que las autoridades peruanas, incluyendo la Sunat y el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), trabajen en conjunto con los actores del sector para diseñar un marco regulatorio que fomente la inclusión financiera y la formalización de los pequeños comerciantes. La situación actual requiere una atención urgente, ya que cada Mype que regresa al efectivo representa un paso atrás en el camino hacia la formalidad. El sector privado, junto con Capece, está dispuesto a colaborar en la creación de un espacio de diálogo multisectorial que permita abordar estos desafíos de manera efectiva y evitar un retroceso en la digitalización de pagos en Perú.