Las exportaciones peruanas han mostrado un crecimiento notable en el primer trimestre de 2026, alcanzando un total de US$ 23,511 millones, lo que representa el 86% del total de las exportaciones del país. Este crecimiento ha sido impulsado principalmente por las regiones, donde sectores como la minería y la agroindustria han tenido un papel protagónico. En particular, la macrorregión norte ha destacado, con Áncash reportando un aumento del 62% en sus exportaciones gracias al cobre, mientras que La Libertad creció un 50% impulsada por el oro y los arándanos. Cajamarca también se destacó con un crecimiento del 59% apoyado en el oro y el café, lo que refleja la diversidad de productos que Perú ofrece al mercado internacional.

En el centro del país, Huánuco sorprendió con un incremento del 677% en sus exportaciones, gracias a la plata y el plomo, mientras que Junín reportó un crecimiento del 52% gracias a varios minerales. Ica, por su parte, creció un 45%, apoyada en la producción de uvas, granadas y paltas. En el sur, Arequipa lideró con un crecimiento del 73% por el cobre, el oro y el plomo, seguido de Puno, que avanzó un 58% gracias al oro. Estos datos subrayan la importancia de las regiones en el crecimiento económico del país, aunque también resaltan la necesidad de un enfoque más equilibrado en la distribución de recursos y oportunidades.

A pesar de estos logros, la gerente comercial de Perucámaras, Silvia Lama, advierte que la descentralización económica aún no se ha concretado completamente. Lima sigue concentrando el 30% de la población y generando aproximadamente el 45% del PBI del país, lo que refleja un centralismo que puede limitar el potencial de crecimiento de las regiones. Además, más del 80% de las colocaciones del sistema financiero se gestionan desde la capital, lo que plantea desafíos para las empresas que operan en el interior del país. Esto indica que, aunque las regiones están produciendo más, el poder económico sigue estando en manos de Lima.

La situación actual plantea un desafío para los inversores que buscan oportunidades en el Perú. Si bien el crecimiento de las exportaciones es un indicador positivo, la falta de infraestructura y servicios especializados en las regiones puede limitar el potencial de estas economías. La interacción entre el Estado, las empresas y las comunidades es crucial para asegurar que este crecimiento se traduzca en desarrollo económico sostenible. La inversión en infraestructura, capacitación y servicios es fundamental para que las regiones puedan competir en igualdad de condiciones con Lima y atraer más inversiones.

De cara al futuro, es esencial monitorear cómo el gobierno peruano aborda la descentralización y la inversión en infraestructura. La capacidad de las regiones para atraer inversiones dependerá de su competitividad y de la mejora en la calidad de vida de sus pobladores. Eventos como la implementación de políticas públicas que fomenten la inversión en infraestructura y la capacitación de recursos humanos serán clave para determinar si el crecimiento de las exportaciones se traduce en un desarrollo económico más equilibrado en el país. Las próximas elecciones y la formulación de nuevos planes de desarrollo regional serán momentos críticos a seguir en este proceso.