El ministro de Hacienda de Brasil, Dario Durigan, abogó por la inclusión de la taxación de grandes fortunas en la agenda del G7 durante su visita a París el 18 de mayo. En un evento organizado por la revista Le Grand Continent, Durigan expresó su disposición a discutir la justicia tributaria, resaltando la importancia del tema en la actualidad. Este encuentro se dio en el contexto de reuniones preparatorias para la cumbre de las economías más desarrolladas del mundo, donde se abordarán temas cruciales como la inflación global y la estabilidad geopolítica.

Durigan destacó la reciente reforma del Impuesto de Renta en Brasil, que introdujo una alícuota mínima progresiva para los super-ricos, afectando a aproximadamente 142,000 personas. Esta reforma, aprobada en 2025, es un paso significativo hacia la implementación de un sistema tributario más equitativo en el país. Sin embargo, la propuesta de un impuesto mínimo global de 2% sobre patrimonios superiores a 100 millones de dólares, defendida por el economista francés Gabriel Zucman, enfrenta resistencia internacional, especialmente de Estados Unidos, lo que complica su avance.

El contexto de la discusión sobre la taxación de grandes fortunas se ve influenciado por el rechazo de un proyecto similar en el Senado francés, que proponía un impuesto anual del 2% sobre patrimonios superiores a 100 millones de euros. A pesar de estos obstáculos, Durigan subrayó la necesidad de avanzar en el debate sobre la desigualdad y la tributación internacional, especialmente en un momento en que la economía global enfrenta desafíos significativos, como los derivados de la guerra en Oriente Medio.

Desde la perspectiva de los inversores, la postura de Durigan podría influir en la percepción de Brasil como un destino atractivo para inversiones extranjeras. El ministro mencionó que los activos brasileños son actualmente interesantes debido a su valoración relativamente baja, lo que podría ser un llamado a la inversión. Además, destacó el potencial del país en la producción de minerales críticos, como tierras raras y nióbio, esenciales para la industria tecnológica y la transición energética, lo que podría atraer inversiones en estos sectores estratégicos.

A medida que se acercan las discusiones del G7, es crucial monitorear cómo Brasil y otros países abordarán la cuestión de la tributación de grandes fortunas y su impacto en la economía global. Durigan permanecerá en París hasta el 19 de mayo, donde también se reunirá con Fatih Birol, director de la Agencia Internacional de Energía. La evolución de estos debates podría tener implicaciones significativas para la política fiscal en Brasil y su atractivo para los inversores internacionales en el futuro cercano.