El ministro de Hacienda de Brasil, Dario Durigan, ha hecho un llamado de atención sobre las denominadas "pautas-bomba" que están siendo discutidas en el Congreso Nacional. En su declaración del 9 de junio de 2026, Durigan enfatizó que la aprobación de estas medidas podría resultar en un aumento significativo de los gastos públicos y en una pérdida de recaudación fiscal, lo que podría llevar al país a una situación de "ingobernabilidad" en el futuro. Entre las pautas mencionadas, destacó la propuesta de ampliar la inmunidad tributaria de las iglesias, lo que les permitiría no pagar impuestos sobre el consumo, un cambio que podría incrementar la carga fiscal sobre la población en general.

Durigan explicó que, si se aprueba la exención del impuesto sobre el consumo para las iglesias, la población en general tendría que compensar esta pérdida de recaudación con un aumento de un punto porcentual en el IVA nacional. Actualmente, la alícuota estimada del IVA en Brasil es de 26,5%, una de las más altas del mundo. Esta reforma tributaria, que se implementará gradualmente, tiene como objetivo simplificar el sistema impositivo y eliminar impuestos como el PIS, Cofins e IPI, pero la ampliación de la inmunidad tributaria podría complicar este proceso.

Además, el ministro mencionó que se está discutiendo en el Senado la renegociación de la deuda rural, que podría tener un impacto fiscal de aproximadamente R$ 800 mil millones en un período de diez años. Aunque se ha llegado a un consenso inicial que limitaría el impacto fiscal, la incertidumbre sobre la aprobación final de estas medidas sigue siendo alta. La renegociación de deudas es un tema sensible en Brasil, especialmente en un contexto donde la economía busca recuperarse de los efectos de la pandemia y la inflación.

El programa Desenrola 2.0, que busca ayudar a los brasileños con deudas, ha beneficiado a más de seis millones de personas, lo que muestra un esfuerzo del gobierno por aliviar la carga financiera de los ciudadanos. Sin embargo, la efectividad de estas medidas puede verse comprometida si las pautas-bomba generan un desbalance fiscal significativo. La situación actual plantea un escenario complejo para los inversores, quienes deben considerar el impacto de estas decisiones en la estabilidad económica y fiscal del país.

A medida que Brasil avanza en su proceso de reforma tributaria y en la discusión de estas pautas, es crucial monitorear las decisiones del Congreso y su posible impacto en la economía. La implementación de la nueva estructura tributaria está programada para comenzar en 2027, pero cualquier cambio en las pautas fiscales podría alterar significativamente el panorama económico. Los próximos meses serán decisivos para entender cómo se desarrollarán estas discusiones y qué medidas se implementarán finalmente, afectando tanto a la economía brasileña como a su relación con mercados vecinos como Argentina.