El banco BTG Pactual ha actualizado sus proyecciones económicas para Brasil, señalando un deterioro en las expectativas de inflación y finanzas públicas. La nueva estimación para el Índice de Precios al Consumidor Amplio (IPCA) para 2026 se ha elevado a 5,3%, un aumento respecto al 4,9% que se había proyectado anteriormente. Para 2027, la proyección también se ha ajustado al alza, pasando de 4,2% a 4,5%. Este cambio se atribuye principalmente a un reciente aumento en los precios del petróleo, que impacta en los costos de los alimentos y bienes industriales, generando una presión inflacionaria más persistente.

La revisión de las proyecciones de inflación por parte del BTG refleja un contexto más desafiante para la economía brasileña. El aumento en los precios del petróleo no solo afecta los costos de transporte y producción, sino que también se traduce en un incremento en los precios de los alimentos debido al aumento del diesel. Esta situación ha llevado a una desanclaje de las expectativas inflacionarias, lo que podría complicar la política monetaria del país. El BTG destaca que el balance de riesgos se inclina hacia el alza tanto para este año como para el próximo, lo que podría justificar una pausa en el ciclo de reducción de tasas de interés.

A pesar de este panorama inflacionario, el BTG mantiene su expectativa de un último recorte de 0,25 puntos porcentuales en la tasa Selic durante la reunión de junio del Comité de Política Monetaria (Copom), lo que llevaría la tasa a 14,25% anual. Sin embargo, después de este movimiento, se anticipa que los tipos de interés se mantendrán estables hasta finales de 2026. Este enfoque se basa en la necesidad de equilibrar el estímulo económico con la contención de la inflación, ya que continuar reduciendo las tasas podría exacerbar la desanclaje de las expectativas inflacionarias y limitar el margen de maniobra para futuras flexibilizaciones monetarias.

En el ámbito fiscal, BTG también ha revisado a la alza sus proyecciones para la deuda pública, que se espera alcance el 80,9% del PIB en 2026 y el 85% en 2027. Este ajuste se produce en un contexto de aumento de los gastos parafiscales, que desde mediados de 2025 han sumado aproximadamente R$ 275 mil millones. Para este año, se estima que estas medidas inyecten R$ 142 mil millones en la economía. Como resultado, se proyecta un déficit nominal del 8,9% del PIB en 2026 y del 8,4% en 2027, impulsado principalmente por el incremento en los gastos por intereses.

En cuanto al crecimiento económico, BTG ha elevado ligeramente su proyección para 2026, pasando del 1,9% al 2%, gracias a un primer trimestre más fuerte y a indicadores que sugieren una continuidad en la resiliencia de la actividad económica. Sin embargo, la perspectiva para 2027 es más cautelosa, con una reducción en la proyección de crecimiento del 1,6% al 1,1%, debido a la expectativa de tasas de interés elevadas por un período prolongado y un impulso fiscal que se aproxima a la neutralidad. En el contexto internacional, el conflicto en el Oriente Medio sigue siendo un factor de riesgo significativo para la economía global, especialmente en lo que respecta a los precios de la energía.

Finalmente, el BTG mantiene su proyección de un superávit comercial de US$ 90 mil millones para 2026 y 2027, impulsado por el aumento en los precios del petróleo y el incremento en los volúmenes exportados. Esto se traduce en una expectativa de tipo de cambio de R$ 4,90 por dólar al final de 2026, respaldada por un flujo comercial robusto y un diferencial de tasas de interés aún elevado. Los inversores deben estar atentos a cómo estos factores inflacionarios y fiscales podrían influir en las decisiones del Banco Central y en el comportamiento del mercado cambiario en el futuro cercano.