La producción de oro en Perú ha mostrado una tendencia a la baja, con una caída del 3.4% en el primer trimestre de 2026 en comparación con el mismo periodo del año anterior, alcanzando solo 24.8 toneladas métricas finas (TMF). A pesar de esta disminución, las exportaciones de oro han alcanzado cifras récord, con 33.42 TMF exportadas en los primeros dos meses de 2026, lo que representa el doble de la producción nacional. Esta discrepancia entre producción y exportación ha generado inquietudes entre analistas y autoridades, quienes se preguntan quién está beneficiándose de los altos precios internacionales del oro, que actualmente se cotiza alrededor de 4,650 dólares por onza, un 44% más que hace un año.

Desde 2006, Perú ha experimentado un aumento en la minería informal e ilegal, lo que ha contribuido a la creciente brecha entre la producción formal y las exportaciones. Según datos del Ministerio de Energía y Minas (Minem), el país produjo 109.7 TMF de oro en 2025, mientras que las exportaciones alcanzaron 209 TMF, lo que representa una diferencia de casi 100 TMF. Este fenómeno ha sido documentado por la ONG CooperAcción, que señala que la producción formal ha disminuido constantemente, mientras que las exportaciones se han mantenido en niveles altos, a pesar de la caída en la producción.

El impacto de la minería ilegal en la economía peruana es significativo, afectando inversiones formales por más de 12 mil millones de dólares en proyectos mineros clave. La Unidad de Inteligencia Financiera de la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS) reportó que las operaciones sospechosas vinculadas a la minería ilegal alcanzaron 6,036 millones de dólares en 2025, un aumento alarmante en comparación con años anteriores. Este crecimiento en la minería informal no solo afecta la producción de oro, sino que también deteriora la competitividad del país en el sector minero, lo que podría tener repercusiones en la atracción de inversiones extranjeras.

Las perspectivas para el sector minero en Perú son preocupantes. Con la falta de nuevos proyectos en la última década y propuestas gubernamentales que podrían aumentar la carga fiscal sobre la minería formal, la brecha entre producción y exportación de origen dudoso parece estar destinada a ampliarse. Analistas como Marcial García Schreck de EY Perú advierten que la reducción de plazos de caducidad para concesiones podría ser un golpe mortal para la minería formal, lo que podría llevar a una mayor informalidad en el sector.

A medida que se acercan las elecciones, las propuestas de los candidatos podrían influir en la dirección futura del sector minero. Por ejemplo, la propuesta de Juntos por el Perú de aumentar en un 40% los ingresos fiscales por la explotación de la minería formal podría desincentivar la inversión en el sector. Los inversores deben estar atentos a cómo estas políticas podrían afectar la producción y las exportaciones de oro, así como a la evolución de la minería ilegal en el país, que sigue siendo un desafío significativo para el gobierno peruano.